CRÓNICA | POR IMELDA TORRES

Sacerdote indígena teme por su vida ante amenazas

El vicario de la iglesia, expone que colonos lo repudian por su condición indígena, recibe constantes agresiones dentro de la parroquia.

Llegan a prohibirle dar misa en la capilla de San Juanita, en Ébano; Pedro Hernández Santos aseguró que 35 veces por lo menos ha solicitado la intervención del obispo, sin lograr su apoyo.

Sacerdote indígena, pide termine la discriminación en su contra
Sacerdote indígena, pide termine la discriminación en su contra (Imelda Torres )

Ébano

El padre Pedro Hernández Santos de la capilla San Juanita de la colonia Las Américas en el municipio de Ébano, dice que por años ha soportado los señalamientos y ofensas de un grupo de habitantes, que son vecinos del sitio donde habita, quienes incluso lo han amenazado, y teme por su vida.

Presuntamente la situación torna a su condición, al ser indígena y le dicen que la capilla donde oficia misa es para "gente rica".

Feligreses que lo apoyan lo acompañaron a las oficinas de la Diócesis de Ciudad Valles en la Catedral, para pedir por enésima ocasión, el apoyo del Obispo, Roberto Octavio Balmori Cintra, de quien aseguró que lo ha buscado por más de 35 veces a fin de que intervenir, sin embargo, y a la fecha no ha hecho nada.

"Llevo ocho años prestando mis servicios en esa capilla pero venimos a manifestarnos contra algunas personas, Mirna Pérez Cervantes, Rosendo Cruz Zamora, Teresa González Morato, Esteban González Alcalá que son vecinos de la capilla, de donde yo me quedo, pero desde que me envió ahí el obispo han actuado con agresividad, insultos, me han tratado como un indio pata rajada, prácticamente como un perro me han estado hostigando, intimidando, agrediendo física y verbalmente", refirió.

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Mencionó que hace tres semanas le rompieron el candado y la puerta lateral de la casa que habita y después un señor de nombre Felipe lo amenazó con desalojar el área donde había tendido ropa, argumentando que iban a vender antojitos mexicanos.

"El obispo no ha actuado como debe, ha permitido que pase el tiempo y no da una solución; temo por mi vida porque incluso ha habido amenazas", señaló.

Refirió en este contexto, que la última vez ocurrió el 5 de noviembre y que pidió la intervención de la Policía Municipal, a quien dio conocimiento de la situación.

Asimismo, destacó que el mal trato llega hasta recibirlo del propio Obispo por ser omiso a estas acusaciones, y ya en junio del año pasado el mismo sacerdote se manifestó durante la homilía, puesto que tenía seis meses que no le pagaban su sueldo.

ELGH