“Ser discapacitado es una odisea permanente”

Se debe promover la asistencia social y los valores, así como generar mecanismos de inclusión.
José Alberto Correa Chaires presidente de la fundación para niños invidentes y personas con discapacidad visual.
José Alberto Correa Chaires presidente de la fundación para niños invidentes y personas con discapacidad visual. (Milenio)

Pánuco

José Alberto Correa Chaires es sin lugar a dudas uno de los personajes más recurrentes de la cotidianidad del municipio de Pánuco, alegre, bullangero, bailarín, cuentacuentos y cuentachistes, reconocido por su empeño así como dedicación a favor de las personas con discapacidad.

La propia no lo limita ni mucho menos, busca siempre ver lo que otros no ven porque tiene la ventaja de ser ciego, tiene la sensibilidad, señala que solamente pueden tener quienes alguna vez se pongan en los zapatos de quien tiene que convivir permanentemente con las condiciones adversas que encuentra momento a momento una persona con discapacidad.

Correa Chaires es reconocido por ese ímpetu de defensa de los derechos humanos, protagonizó hace algunos meses una situación que se convirtió viral en las redes sociales y que llamó poderosamente la atención al documentar las injusticias que debe padecer una persona ciega, en ese entonces intentando acceder a un restaurante acompañado de "Beily" su perro guía, que durante varios años le hizo la vida menos difícil por su entrenamiento especial para guiarlo y conducirlo, ese adiestrado can que ya no se encuentra porque entregó su vida canina hace algunos meses.

Pepe Correa como se le conoce, narra lo que dice es una odisea diaria porque reconoce que ser discapacitado es una odisea permanente a la que no se le ve solución a corto plazo por falta de voluntad social, política y económica, destaca que para salir de su domicilio en busca de realizar sus actividades cotidianas se encuentra con banquetas diseñadas sin la mínima idea de facilitar el acceso a personas con discapacidad, también se encuentra dice, con obstáculos como estructuras metálicas, mercancía de comerciantes en las banquetas, falta de respeto de automovilistas en los cruces entre calles, casi total ausencia de solidaridad ciudadana y en términos generales graves problemas y peligros.Asegura que salir de su domicilio diariamente resulta casi heroico y lo ideal sería que cada persona se pusiera alguna vez en nuestros zapatos, entonces solo entonces sabría la importancia de un orden y de una cultura a favor de discapacitados.Sin embargo asegura que no pierde la fe, el ánimo ni las ganas de lucha porque se trata de cientos de personas en las mismas condiciones que deben de luchar por sí mismos y se trata de hacerle ver a todas las instancias no solo cuan productivo puede ser una persona con discapacidad sino además, cuánta necesidad tiene la sociedad de ser mejor para vivir en un ambiente de verdadera seguridad, de verdadera armonía y en busca siempre de un desarrollo adecuado a todos los habitantes de la región.

Como icono de la lucha en desventaja y del esfuerzo que avanza demasiado lento, Pepe Correa, asegura que se necesita no endurecer sino flexibilizar las leyes, porque la flexibilidad también es un incentivo de obligatoriedad, se debe promover la asistencia social, promover los valores, se deben generar mecanismos de inclusión que den pie a circunstancias de convivencia social sin distingos.Asegura que es necesario que se dé prioridad a mecanismos educativos que lleven consigo la sensibilización necesaria, nadie está exento de una circunstancia de este tipo y por lo tanto es posible generar una conciencia, menos insensible y de mayor co-participación ciudadana.

Remata: las autoridades administrativas, legislativas y educativas deben poner su parte, la parte esencial de tener voluntad para cambiar las cosas, para tornarlas más llevaderas, más amables y a consecuencia de eso, más productivas porque, sostiene que la productividad de personas con discapacidad podría ser el ejemplo a seguir y bajo estas condiciones un ejemplo de vida.Pepe correa, insiste en que el entorno actual es casi insoportable para las personas con discapacidad y urge empezar a modificarla.En la charla, el luchador social manifiesta en reiteradas ocasiones que tras décadas de lucha es poco lo que se ha avanzado pero debido a esa gran falta de voluntad, principalmente de actores políticos, administrativos que siguen sin ponerse en sus zapatos, en los zapatos de los que día a día padecen obstáculos no solo físicos sino culturales y de comportamiento ciudadano.