Es poco el dinero y muchos los riesgos

Pagan 200 pesos por semana al municipio de Montemorelos y reciben dos condones.
El oficio cuesta más de lo que se gana, dice Angélica, sexoservidora.
El oficio cuesta más de lo que se gana, dice Angélica, sexoservidora. (Daniela Mendoza Luna)

Montemorelos

Para ejercer el trabajo sexual en Montemorelos se requiere pagar una cuota semanal de 200 pesos al municipio, que, a cambio, entrega sólo dos condones a quienes se dedican a este oficio.

En la zona de tolerancia, en la carretera a Linares, aproximadamente 100 mujeres y mujeres transexuales se dedican esta práctica para la que deben invertir más de lo que pueden llegan a ganar.

Angélica es una de ellas, ama de casa de 36 años y madre de tres niñas. Señala que últimamente ha tenido que desempeñar su oficio en la calle, con el riesgo de que se la lleven los policías municipales o ser atacada por un cliente.

Los servicios de Salud municipales, además de la cuota, les piden 85 pesos por cada examen del VIH y virus de papiloma humano, y 105 pesos por el papanicolau que deben realizarse cada tres y seis meses, respectivamente.

Lo que es peor, requiere aproximadamente 120 pesos diarios para ir y venir a la zona de tolerancia.

“No sale, yo cobro 200 pesos por servicio, pero a veces tengo que dejarlo más barato, hasta 50, por eso ya no voy, me quedo en la plaza con mis clientes frecuentes, pero con el riesgo de que me levanten y tenga que pagar una multa de 500 pesos”, dice.

Al inicio de la actual administración municipal esta situación se complicó con la persecución de las trabajadoras sexuales y, sobre todo, aquellas mujeres transexuales que viven en este municipio.

Un cambio en el reglamento de Alcoholes les dio a los policías municipales vara alta para detener a cuanta mujer estuviera en una cantina, ejerciera o no el trabajo sexual.

En este contexto laboran casi 100 personas dedicadas a la prostitución en Montemorelos.

“Ya no nos dejaban estar en los bares, ni siquiera cuando estábamos sin trabajar y sólo conviviendo con las amigas; nos llevaban y las multas son muy altas”, cuenta Angélica.

Explica que también se ejerció mucha violencia por parte de los oficiales y también de los inspectores de Alcoholes.

Los policías no son el único problema, porque además con los clientes que las recogen en la calle nunca existe seguridad.

Alguna vez uno de ellos la dejó en un lote baldío porque no quiso acceder a sus solicitudes, además de que la persiguieron y maltrataron.

Explica que en la zona de tolerancia les cobran un registro semanal de 200 pesos y además no les dan más que dos condones, además de que se cobran los exámenes de VIH y de virus del papiloma humano.