CRÓNICA | POR ADRIANA URIBE

“El dinero no alcanza ni para comer frijoles, y qué decir de la carne”

La vida en comunidades con pobreza extrema

"Las mujeres se dedican al hogar y los hombres al campo, pero el dinero no alcanza a veces ni para comer frijoles": Guadalupe González.

Las mujeres laboran en el hogar.
Las mujeres laboran en el hogar. (Iván Carmona)

Toluca

La vida en las comunidades con extrema pobreza es muy difícil... las mujeres se dedican al hogar y los hombres al campo, pero el dinero no alcanza a veces ni para comer frijoles, y qué decir de la carne, es un lujo.

Esas fueron las palabras de Guadalupe González, quien aseguró que habitar en el campo es muy complicado, pero que no queda de otra, ya que a todo, siempre, hay que verle el lado bueno.

En casa de "Lupita" suman casi cuatro personas pues su segundo bebe está por nacer, tema con el que incluso bromeó al señalar que a las mujeres no les queda de otra que enfrentar el frío procreando.

Los salarios, refirió, son bajos: 100 pesos al día -si bien les va- para mantener a familias hasta de cinco personas, pues hay posibilidades de que sus esposos ganen más en el campo, trabajo que cada vez escasea más.

Lupita lleva cinco años de casada y reconoce que la situación marital no es complicada, puesto que él (su esposo) la hace llevadera. Ahí el problema es la falta de trabajo y por lo tanto de dinero, pues aunque salieran de sus comunidades a buscarlo, "todo se les iría en el pasaje" y ¿con qué comen?

Su esposo es peón y lo poco que percibe debe alcanzar para comer, ya que pensar en comprar ropa, electrodomésticos, carne y otra cosa no solo se convierte en un lujo, sino en un sueño.

Y qué decir de la atención médica. Por suerte hace algunos años llegó el Seguro Popular, "con todo y que luego no hay ni medicinas, pero ahí está, para que atienda a los niños con gripa, dolores de estomago y de malestares simples".

Pero qué pasa cuando esa atención no abarca la enfermedad de los menores, refiere Lupita; hay que pedir prestado con los vecinos y sufrir porque de dónde se obtiene dinero si no es consiguiéndolo.

Ellas, es imposible que consigan un empleo, dice, porque "deben dedicarse a los niños. El trabajo es solo para los hombres... Imagina si fuera para mujeres ¿dónde trabajaríamos nosotras? No, eso ni pensarlo, ellos en lo suyo y nosotras en lo nuestro".

En esta comunidad ubicada a las faldas del volcán Nevado de Toluca, el tiempo pasa, viven al día, y lo que más preocupa a mujeres como Lupita, es que los niños se enfermen. Los gobiernos no apoyan, dice, los tienen olvidados.