Olvidan regios a sus padres en panteones

A diferencia del Día de las Madres o Día de Muertos, en el del Padre no hay tantas visitas en los cementerios.
Algunas familias aprovecharon para hacer limpieza en las tumbas.
Algunas familias aprovecharon para hacer limpieza en las tumbas. (Roberto Alanís)

Monterrey

En el Día del Padre, los panteones de Monterrey y su zona metropolitana se encontraron casi vacíos. Para los regiomontanos, esta festividad parece no tener tanta importancia como otras de este tipo.

“Ha estado muy tranquilo hoy. No sé si por el sol y que hace mucho calor o que ya nadie quiere visitar a sus padres. Pero casi no ha habido nadie hoy, se ve muy vacío”, mencionó personal del panteón El Carmen, en Guadalupe, Nuevo León.

Entre los pocos visitantes que se pudieron observar en los panteones, la mayoría eran familias visitando a sus padres o abuelos, que bien iban a limpiar la tumba, acomodar flores frescas o recordar momentos vividos con ellos. En todos los casos, coincidentemente, se trataba de familias que habían sufrido la pérdida recientemente y planeaban iniciar la tradición de visitar los sepulcros con regularidad.

“Mi esposo murió hace dos años”, mencionó María Del Refugio, quien fue acompañada al panteón por sus hijos y algunos de sus nietos. “Desde entonces intentamos venir todos juntos en el Día del Padre, pero también en el Día de los Muertos y en su cumpleaños. Si podemos venir aunque no sea una fecha especial, lo hacemos. Pero es que no siempre podemos venir todos juntos”.

María Del Refugio y su familia se prepararon con sombrillas y botellas de agua para soportar el calor del domingo, ya que planeaban pasar unas horas ahí conviviendo como familia. Además, a sus nietos se les puso también protector solar.

“Le traje sus tamales de hoja de plátano que tanto le gustaban. Aunque ahora ya no los pueda comer, pero nosotros sí”.

Además, aprovecharon para restaurar con cemento un florero roto que decoraba la tumba de su patriarca y llenarlo nuevamente con flores. Esto lo hicieron los hijos de María Del Refugio mientras el resto de la familia platicaba y recordaba a su ser querido fallecido. Se disponían después a rezar un rosario ante la tumba.

Otros aprovechan para reír y recordar divertidas anécdotas de sus padres. Hay quienes, como los hijos de Francisco Arredondo Cano, cronista de Guadalupe, aprovechan para leer ante su tumba las palabras que él mismo escribió.

“Vinimos a leer algo de lo que él escribió, escogemos lo que más nos gustaba y las leemos por turnos. Es que él nos la contaba y nos daba mucha risa”, explicó uno de sus hijos mientras cargaba en sus manos, orgulloso el libro de su padre.

“Papá murió hace un año, entonces en realidad es la primera vez que celebramos así el Día del Padre. Esperamos poder seguir viniendo así todos los años, a lo mejor a leerle aunque sea un pedacito de lo que él escribió”.

La familia Arredondo decidió permanecer unas horas más frente a la tumba de su progenitor, ya no leyendo el libro de su padre, sino recordando cosas que él les decía o situaciones vividas junto a él.

Por su parte, los vendedores de flores en las afueras de los cementerios consideraron que este año hubo un incremento en cuanto a visitas a los panteones, aunque el día no es tan popular como el Día de los Muertos o el Día de las Madres.

“No vendemos mucho durante este día, es que como que mucha gente no viene a visitar a los papás tanto. Quieren más a sus mamás, yo creo”, mencionó uno de los vendedores.

“Ni siquiera nos abastecemos con material extra, porque no se acaba. Es como un día normal para nosotros, muy tranquilo. El Día de las Madres es donde vendemos todo y no nos podemos dar abasto”.