Encontrar a sus hijos sería el mejor regalo

Un grupo de madres no pierde la esperanza de hallar con vida a sus hijos e hijas que se encuentran desaparecidos.

Monterrey

El mejor regalo que doña Cecilia Arellano pudiera tener este 10 de mayo es encontrar a su hijo Juan Javier.

Será el sexto Día de las Madres en que no esté con ella, pues en septiembre de 2009 un grupo de delincuentes los secuestro y desapareció.

“Todas las madres del mundo somos madres cuatro por cuatro, ya las que nos pasa esto, no quisiéramos que llegara este día tan doloroso, pero tiene que ser, lo mismo criamos a un hijo, que a diez”, dice la mujer de edad madura, mientras abraza un cartel donde aparece la foto de su muchacho.

Son seis años de búsqueda, en las que se ha hecho fuerte gracias a la red de colaboración que ha tejido con muchas otras mujeres que viven y sufren una tragedia similar.

Doña Cecilia No es la única madre que vive el dolor de no saber de sus hijos. Hay cientos en Nuevo León. En las oficinas de Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, AC, una a una va diciendo su nombre y el del familiar que buscan. La mayoría persigue la ilusión de hallar a un hijo.

Algunas de ellas, las más valientes que han iniciado una lucha constante por encontrarlo, llegaron este viernes hasta la Procuraduría General de Justicia, donde una comisión se entrevistó con funcionarios de la dependencia, para conocer los avances de las investigaciones. Se revisaron 36 expedientes que incluyen a 94 personas.

“Ha habido ciertos avances", explica la coordinadora de CADHAC, Liz García, "hay gente localizada, ya sea por perfiles genéticos o con vida, hemos logrado avances en los procesos, ha habido gente que ha sido consignada, policías que han sido sentenciados por participar en las desapariciones forzadas”.

Este jueves, las madres de familia tienen cita en la Procuraduría. El punto de reunión son las oficinas de CADHAC, frente a la plaza La Purísima.

Parecen pocas, quizá unas 70 personas que enarbolan las pancartas y mantas donde se ve la imagen de alguno de los desaparecidos. Pero en realidad es apenas una comisión de todas las que participan en la búsqueda.

Las madres deciden ir a pie. Caminaron por la calle Hidalgo, desde la plaza La Purísima hasta Pino Suárez, para tomar esta avenida y doblar hacia el poniente por Ocampo, hasta llegar a las oficinas de la Procuraduría.

 “Yo les pido en nombre de todas las familias que estamos pasando por lo mismo, que no tengan miedo, que denuncien para hacer más presión al Gobierno, y que ellos puedan hacer bien su trabajo”, dice Virginia Buenrostro, coordinadora del Grupo Amores. Ella busca a su hijo, una hija, al novio de ésta, y a un trabajador que tenían. Todos fueron secuestrados cuando llevaban el rescate que les permitió vivir a ella y a su esposo.

Ya en la Procuraduría sólo unas cuantas madres entraron. Las demás se quedan en la entrada, donde tapizaron el suelo con las fotos de sus familiares desaparecidos, y luego, hacen un círculo. Algunas cantan, otras oran. Todas piensan en lo mismo.

Hasta el momento se han revisado unos 127 expedientes que incluyen a 219 personas, y el Gobierno ha proclamado un recompensa de 287 mil 410 pesos a quien aporte información para localizar a alguna de las personas desaparecidas.