Tuvo que desprenderse de una pulsera de oro...

Decidieron ir a la boda de una amiga a Oaxaca, les decían que las bodas son muy bonitas y con esa ilusión viajaron.
La esclava que le habían regalado sirvió para obtener algo de dinero.
La esclava que le habían regalado sirvió para obtener algo de dinero. (Rodolfo Angulo/Cuartoscuro)

Pachuca

Un viaje a Oaxaca el fin de año, dejó a Micaela y a su familia serios problemas financieros, los planes no salieron a la perfección y ahora tuvo que empeñar una esclava de oro que le regalaron en su fiesta de quince años, pues debe pagar algunos gastos escolares de sus hijos, además de casi 8 mil pesos que pidieron prestado para poder regresar a Pachuca.

Todo empezó cuando la familia decidió ir a la boda de una amiga a Oaxaca, les habían platicado que allá las bodas son muy bonitas y con esa ilusión viajaron el 27 de diciembre, pero la camioneta en que viajaban no tuvo palabra de honor y se descompuso en el camino cuando regresaban.

Micaela, de unos 35 años, dice que se trató de un viaje que no olvidarán, pues les dejó un aprendizaje muy importante, revisar el auto antes de salir tan lejos.

“A nosotros nos invitaron unos amigos para ir a su boda, los conocemos porque la muchacha es de acá de Ixmiquilpan y ya tenemos varios años que nos llevamos, ella se fue a casar allá porque de allá es su esposo y fuimos, pero la camioneta nos dejó en el camino cuando veníamos de regreso”.

El martirio empezó cuando el 31 de diciembre intentaron volver a Pachuca para pasar acá el año nuevo, pues como es tradición, en casa de su madre se reúnen todos sus hermanos y sus familias, incluyendo la suya, para celebrar; esta vez fue diferente, no tuvieron forma de arreglarla para regresar.

“Es que era 31 de diciembre, todo cerrado, ya eran como las cuatro de la tarde y se nos descompuso la camioneta en un pueblito, por más que hizo mi esposo y mi cuñado por arreglarla no se pudo”.

Así que la familia pasó el año nuevo dividida, una parte se tuvo que venir en autobús hacia Pachuca,  y otros se quedaron: “mis hijos, la esposa de mi cuñado que además embarazada y yo, nos vinimos en autobús al DF y de ahí a Pachuca, llegamos como a las cuatro y media de la mañana, y mi esposo y su hermano se quedaron allá para arreglar lo de la camioneta… entonces pasamos el año nuevo en el autobús, dormidos, y separados”.

Esto provocó que la familia gastara mucho más de que lo que tenía planeado, dice, pues debieron pagar una grúa, los servicios mecánicos, cambiar unas piezas del auto, pagar los pasajes de autobús.

“Lo peor es que se descompuso en fechas en que nadie trabaja, todo es más caro y hasta la grúa que nos ayudó a llevar la camioneta hacia el pueblo nos cobró mucho más”.

Por ello debieron usar una tarjeta de crédito, además de conseguir dinero en efectivo con los recién casados, dinero que deben pagar lo más pronto posible. 

A pesar de que señala que esta aventura les traerá de alguna manera la suerte de viajar varias veces en el año, Micaela ahora se vio en la necesidad de empeñar su esclava de oro tan preciada y gastar lo menos que se pueda en esa y la próxima quincena, para poder abonarle a la tarjeta.

“Yo creo que vamos a estar viajando todo el año porque recibimos este año en un autobús”, dice con una sonrisa, pues a pesar de todo este viaje será inolvidable, además de que pudo probar como cuatro tipos de mole, carnitas y hasta barbacoa “pero al estilo de allá”.