La desigualdad social, el problema de la educación

El investigador Manuel Gil, aseguró que esto se traduce en que las peores escuelas sean para quienes más las necesitan, "a los pobres les dan la peor educación".
Imparten conferencia.
Imparten conferencia. (Cortesía)

Pachuca

La evaluación docente no es el principal problema del sistema educativo, sino la desigualdad social, que se traduce en que las peores escuelas sean para quienes más las necesitan, y en que la educación más cara sea la que es "gratuita" para los pobres, sostiene Manuel Gil Antón, investigador del máximo nivel del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del centro de estudios Sociológicos en el Colegio de México.

"A los más pobres les damos la peor educación posible" y sentencia: La desigualdad social profundiza la desigualdad escolar, pues cada vez que se pasa de un nivel escolar a otro, quedan menos estudiantes y son los que tienen mejor nivel económico.

En la conferencia sobre la Reforma Educativa, impartida en días pasados en Pachuca, el investigador señaló que pese a que la Constitución de México establece que la educación debe ser gratuita, donde menos hay este derecho es en las localidades más pobres. "No podemos avanzar con tal nivel de desigualdad y pobreza y sin embargo, la solución en la que coincide el gobierno y muchos es la evaluación de los maestros".

El Gobierno y autoridades educativas están convencidos de que el sistema educativo no funciona por culpa de los maestros, sin analizar el contexto ni las condiciones sociales y económicas, que son muy distintas a las de Finlandia o Brasil, países que han colocado como modelo a seguir.

El problema, refiere, no son sólo los maestros sino el sistema de educación, sin embargo, en ninguna de las leyes que comprenden la Reforma Educativa, se toca el modelo educativo, cuando las pruebas internacionales como PISA demuestran que los programas de estudio actuales no son buenos.

Con alegorías sencillas explicó a la audiencia los verdaderos problemas de fondo del sistema educativo. En su teoría del termómetro, afirma que nunca ha habido un niño que se curé a "termometrazos", y menos si el termómetro no es bueno; mientras que en su teoría del bocho rojo, ejemplifica cómo a un vehículo que tiene muchos problemas (la educación), se le disfraza para que parezca que está muy bien.

La imagen de los docentes ha sido muy golpeada en los medios de comunicación y recordó la frase "El que sabe hace y el que no sabe enseña", de Bernard Shaw, que quedó atrás cuando Sheelman corrigió y dijo "el que sabe hace pero sólo el que entiende enseña". Crear ambientes de aprendizaje conduce a la construcción de estructuras cognitivas que son la base para aprender el resto de la vida, enfatizó al referirse sobre la labor de los docentes.

La agenda educativa y ciudadana, subraya, debe centrarse en que en México ya no valga más tener conocidos que conocimientos y reafirmó que la Reforma no fue educativa, sino laboral, y fue impuesta como una estrategia de control, condicionando a los maestros con una evaluación. Con esta Reforma Educativa, sostuvo, el Estado no pretendió retomar la rectoría de la educación, sino la de los sindicatos. "Todo cambia para que no pase nada".

El proceso de la Reforma Educativa empezó en diciembre de 2012, en el cual no ha sido escuchada la voz del magisterio. "¿Cómo hacer una Reforma Educativa sin los principales actores de la educación?", cuestiona; además, critica que se estén llevando a cabo foros de consulta en todo el país para revisar el modelo educativo, cuando esto debió hacerse antes de llevar a cabo la reforma.

Finalmente alertó que si no se logra hacer un movimiento que rompa el crecimiento de la desigualdad social, el sistema educativo, la economía y todos los problemas nacionales irán en aumento.

CLAVES

Manuel Gil hizo notar que es un error tener a la evaluación de los maestros como eje de cambio; dijo que con ello se simplifica el problema de la educación en México.

Para el investigador, la nueva Ley General del Servicio Profesional Docente está hecha "sobre las rodillas", pues no propone una estructura de carrera, sólo dice cómo ingresar y cómo salir de la docencia.

El sistema educativo mexicano le ha apostado a la uniformidad de indicadores con programas como escuelas de calidad y escuelas sustentables, pero no considera las condiciones particulares de cada caso.