CRÓNICA | POR VÍCTOR DURÁN

Un desfile de políticos y blindaje que acaparó la atención

Quinto Informe, Tampico, capital política por un día

Desde días anteriores fue evidente la actividad para preparar el mensaje que el gobernador Egidio Torre daría a los tamaulipecos, el penúltimo del mandatario. 

Los elementos de seguridad custodiaron cada rincón del Centro de Convenciones y Exposiciones.
Los elementos de seguridad custodiaron cada rincón del Centro de Convenciones y Exposiciones. (José Luis Tapia)

Tampico

No fue un miércoles habitual en Tampico. Acostumbrado a un ritmo cotidiano, moderado y sin sorpresas, convertirse en un día en la capital política de Tamaulipas provocó muchos sobresaltos, y por supuesto, una expectación que giró en torno al Centro de Convenciones y Exposiciones, sede del evento.

Ese mismo sitio que ya puede contar que ha sido testigo de las cuentas de dos gobernadores, tiene muchas cosas que platicar con el mensaje que emitió Egidio Torre Cantú por su quinto año de administración.

Fue desde la mañana cuando el arribo de diputados del Congreso del Estado irrumpió la tranquilidad.

Algunos por su cuenta y otros en grupo, se instalaron en el Salón Pánuco (que se improvisa como Palacio Legislativo), a la espera del Ejecutivo estatal para la entrega formal del reporte de resultados y metas logradas en el último año de gobierno.

Al exterior un clima agradable, sin mucho viento, pone ambiente al paso de los invitados especiales.

La tensión crece por saber quién llegará, qué noticias trae, qué opinan del ambiente preelectoral, la situación actual del estado, lo que esperan del discurso, los logros obtenidos por el gobierno estatal.

Es entonces cuando empieza el desfile.

Funcionarios, personajes de la vida política y social llegan, pero antes de pasar el filtro de revisión sortean un previo, el de los cuestionamientos de la prensa.

Nadie le rehuye, aunque algunos como el delegado estatal de Infonavit Roberto Danwing, sin nadie que le impida, ingresa al recinto librando a los reporteros.

Eso no pasó con el ex diputado Enrique Cárdenas del Avellano, con el senador y ex gobernador Manuel Cavazos Lerma, con el líder estatal priista Rafael González Benavides, con los alcaldes Armando López de Altamira y José Elías de Reynosa.

Entran al ruedo y tras los minutos de preguntas y contestaciones se enfilan a la Expo.

Metros antes, un área verde conjunta al Espacio Cultural Metropolitano es habilitado como helipuerto. Así llegan el jefe de Gobierno del Distrito Federal Miguel Ángel Mancera y César Duarte de Chihuahua. Otros como Rafael Moreno Valle de Puebla y Juan Manuel Carreras de San Luis Potosí arriban vía terrestre.

Pasan por el elevador del lugar y son parte de una antesala VIP que incluye a diputados federales, senadores, secretarios estatales y el titular de Trabajo federal Alfonso Navarrete Prida.

Y a su modo, dos personajes del pasado y presente parten plaza, el ex mandatario Eugenio Hernández Flores, con el privilegio de hacerlo entre los principales invitados, y en otra parte la alcaldesa de Matamoros Leticia Salazar, con un resguardo en seguridad digno de una estrella de rock o de Hollywood.

Mientras tanto, afuera sucede lo imprevisto, lo triste y también lo bochornoso. Un señor de 77 años, quien pretendía escuchar el informe, sufre un ataque al corazón.

Jaime Emilio Gutiérrez, jefe de la Jurisdicción Sanitaria en Nuevo Laredo hace todo por revivirlo, mientras a gritos se pide una ambulancia. Acude la del IMSS pero no tiene equipo para revivir, solo una camilla, por lo que se le traslada cuanto antes al Hospital 6, donde lo declaran muerto.

Ya en el evento, más de 50 minutos duró el video con los logros, y menos de 10 de discurso donde se reafirma que "el estado se recupera", que la gente sale a las calles, que el inversionista cree, que todo va avanzando.

Se acaba el Informe, algunos se quedan a la salutación, otros a platicar, al menos a saludarse, pero el caos vehicular está en la López Mateos. Salir se convierte en un suplicio, y una prueba de paciencia por la más de media hora de espera. Con sobresaltos e imprevistos, al interior como al exterior del recinto, fue el día hábil anormal que Tampico vivió, por ser tan sólo un día, sede de la capital política del estado.