El desarrollo sustentable es un mito, incluso en Vallarta

 En México existen destinos turísticos mal planificados y otros bien planificados pero mal operados, considera académico.
Téllez López explicó que por ello se presentan muchos casos de destinos que tienen que ser reinventados
Téllez López explicó que por ello se presentan muchos casos de destinos que tienen que ser reinventados (Guillermo Gómez)

Puerto Vallarta

En México es un mito la creación de destinos integralmente planeados o la planeación del desarrollo de los destinos turísticos ya existentes, ya que los proyectos que se presumen a los cuatro vientos nunca se cumplen y en realidad se deteriora el ambiente y la vida de sus habitantes.

Claros ejemplos de ello los tenemos en la zona costera de Jalisco y Nayarit, donde se ha venido desarrollando infraestructura urbana y turística que no respeta la materia de impacto ambiental, lamentó el investigador del Centro Universitario de la Costa Jorge Téllez López.

“Definitivamente esos destinos que han sido planeados, en lo que han participado una gran cantidad de especialistas, en el momento de la operación se administra de manera distinta. Digamos que en el caso de los destinos donde sí existe una buena planeación, la operación es por ocurrencias y vemos entonces que determinada administración que llega, del partido que sea, la orienta según su percepción o el interés que tiene como partido o como autoridad, sin fijarse en las bases del plan inicial”.

Es así que en México existen destinos turísticos mal planificados y otros bien planificados pero mal operados.

Indicó que en toda la región de la costa, tanto de Nayarit como de Jalisco, se ha venido desarrollando infraestructura urbana y turística que definitivamente no respeta la materia de impacto ambiental.

“Se hacen a modo muchos de los estudios, obviamente justificando el desarrollo económico, el desarrollo de los pueblos, pero finalmente vemos que esto tampoco es verdad, incluso vemos mayores márgenes de pobreza, colonias marginadas, ejidos que reconvierten su actividad agrícola o pecuaria con la desarrolladores urbanísticos porque es lo que más les deja, pero finalmente la materia ambiental ha sido como una tarea incómoda para la autoridad”.

Criticó que en algunos casos la autoridad juega un papel de juez y parte, por ejemplo el caso de Chalacatepec en Jalisco, donde la autoridad que debe vigilar el plan de ordenamiento ecológico local del municipio de Tomatlán es el gobierno del estado.

“Me pregunto cuando éste establezca una sociedad empresarial con los desarrolladores cuál va a ser su papel como vigilante en materia ambiental. Eso se vuelve un círculo viciado”.

En ese tenor también podemos mencionar el programa Desde lo local, que supuestamente promueve el desarrollo sustentable de las ciudades, pero que en realidad sirve para que algunas autoridades aparenten preocuparse por conservar los recursos.

“El desarrollo sustentable es una obligación, debe de ser una regla. Entre muchos conceptos, uno es tener el recurso para un tiempo posterior, para generaciones posteriores, pero si nosotros desgastamos la riqueza en este momento ¿cómo podemos estar forjando un futuro para nuestros jóvenes?, eso es absurdo. Definitivamente hay crecimiento basado en una riqueza desmedida y rápida, sin importar si el potencial del aprovechamiento de los recursos viene para mucho más adelante”.

Téllez López explicó que por ello se presentan muchos casos de destinos que tienen que ser reinventados, como es el caso de Acapulco, en donde pasó de ser un destino bastante atractivo a un lugar de problemas y caos sociales. “Hay que reinventarlos una y otra vez para que puedan seguir teniendo la base del desarrollo económico por la cual fueron originalmente planificados”.

Por lo anterior, el científico considera que sería un gran acierto del municipio de Puerto Vallarta establecer el Instituto de Planeación Integral, en donde más bases técnicas que políticas podrían definir a muy largo plazo la planificación urbana, económica y obviamente la protección de los escenarios paisajísticos que le dan sustento a estas dos cosas.

 

Caso Puerto Vallarta

 

En el caso de Puerto Vallarta, advirtió que ha carecido de un verdadero plan de desarrollo a largo plazo y los gobiernos sólo han buscado cumplir sus compromisos de campaña y por ello no sobrepasan más allá de su administración.

 

Lamentó que las últimas dos décadas ha duplicado la superficie urbanizada, de forma más acelerada que su población derivado de que una gran parte de la oferta de vivienda es para los visitantes que adquieren una segunda estancia.

 

Esto ha provocado un severo rezago en las vialidades, incluso las más importantes que además de ser escasas se encuentran en lamentables condiciones, y esto incide en escasas rutas para los nuevos asentamientos, unos regulares y otros irregulares.

 

“La vialidad principal que tenemos está enfocada a la actividad turística, pero la tenemos que saturar todos porque es la única que tenemos y seguimos teniendo los mismos problemas de siempre e incluso algunos más graves como en el Centro por ejemplo”.

 

Indicó que anteriormente se vendía Puerto Vallarta a un turismo de sol y playa, destacando su aspecto natural, y hoy se ha convertido en un “turismo de parranda”.

 

Subrayó que Puerto Vallarta requiere de un plan de trabajo a mediano y largo plazo.