A 8 meses de la tragedia, vecinos tratan de seguir adelante

Habitantes de la colonia Vistas del Sol, en Juárez, recuerdan el derrumbe de la parroquia Santa Clara de Asís, que dejó como saldo un menor muerto y 42 lesionados.

Juárez

A ocho meses de la tragedia en una iglesia del municipio de Juárez, esa pesadilla aún permanece en la mente de los habitantes de la colonia Vistas del Sol.

En septiembre de 2013, el derrumbe de la parroquia Santa Clara de Asís provocó que Cuarenta y dos personas sufrieran lesiones y un menor de edad, Alexis Hernández Moncada, de 11 años, perdiera la vida.

A lo largo de este tiempo, la tragedia aún permanece en la mente de quienes sufrieron lesiones o fueron testigos.

Vecinos de la colonia tratan de olvidar ese día, el día en que las paredes del templo se vinieron abajo.

Sobre los cimientos donde se encontraba la iglesia, los fieles comienzan a levantar una nueva sede.

Con la ayuda y colaboración de los habitantes de esa colonia, las actividades religiosas se llevan a cabo… pero a ocho meses de distancia hay quienes aún recuerdan con dolor lo que pasó ese día.

Carolina y su hermana Sanjuana Mayela rememoran ese día que acudieron a misa dominical.

“Recuerdo que estábamos en el interior de la iglesia, habían colocado una manta, pero ese día comenzó a llover”, señalaron.

Escuchamos cómo las paredes comenzaron a tronar y de repente las paredes se vinieron abajo.

“Sacamos a la mayoría de los niños que estaban en el coro, pero la impotencia fue muy grande al no poder sacar a tiempo al niño que falleció”.

La tragedia aún permanece en el seno de una familia, donde uno de sus miembros, un niño de siete años, convalece de las graves heridas que sufrió.

Tomás Alejandro García Hernández permanece postrado a una cama de su domicilio en la colonia Vistas del Sol.

Álex, como le dicen de cariño, se desespera, dice su mama Luciana Hernández Morales.

Las graves lesiones que sufrió lo mantienen inmóvil, en espera de ser intervenido en dos ocasiones más en el mes de octubre.

Sobre su cama, unos juguetes le hacen compañía, en la pared, detrás de él, la imagen de la Virgen de Guadalupe lo acompaña.

Sobre un mueble de madera, una televisión es su única distracción y la compañía de sus padres.

Desde su cama, los gritos y las risas de los niños de la cuadra lo ilusionan para seguir adelante y esperar el momento para acompañarlos.

La tragedia interrumpió temporalmente sus estudios de primaria en la escuela Eugenio Garza Lagüera, donde cursa el segundo año.

A pesar de todo lo que ha soportado, Tomás Alejandro nunca ha perdido la fe y las ganas de vivir.