Alcalde de El Oro culpa a Semarnat y Profepa

Luego del derrame de cianuro proveniente de la mina Proyecto Magistral, sobre un arroyo que desemboca en el río Sixtin, Ernesto Ríos asegura que nunca hubo de que alarmarse.
Alcalde de El Oro culpa a Semarnat y Profepa
Ernesto Ríos precisa que el día del evento, del cual no recuerda la fecha exacta, él se entero luego por otras gentes. (Luis Alatorre)

El Oro, Durango

Dicho por él mismo, el alcalde de esta población Ernesto Ríos Laurenzana Saenz fue el último en enterarse de lo que ocurría en la población de Magistral del Oro, a seis kilómetros de la cabecera, cuando la presa utilizada para el confinamiento de los desechos con solución cianurada se derramó de su vertedor de demasías y un volumen de este fue a parar al arroyo "La Cruz", sin embargo, ahora es el primero en defender a la empresa privada, al asegurar que todo está bajo control.

A casi tres semanas de que fuertes lluvias se encausaran en ese vaso que es utilizado para el depósito de desechos químicos tras el procesamiento de los jales (residuos de las viejas y otroras ricas minas de oro) sobre los cuales dicha compañía denominada Proyecto Magistral (filial de Minera México) extrae oro, el presidente municipal pinta su raya.

"Si hubiera llovido 15 minutos más, quien sabe que les estuviera contando", se contradice el edil.

Advierte que los permisos para la operación de esta planta los otorgó Semarnat y la Profepa y que cuando él llego a la alcaldía ya estaba trabajando, asimismo espera "con ansia" el informe que las dos dependencias le prometieron sobre las acciones de remediación hechas por esa compañía. Pero luego flaquea y desea que no cierre operaciones, pues de esta dependen poco más de doscientas fuentes de trabajo.

Ernesto Ríos precisa que el día del evento, del cual no recuerda la fecha exacta, él se entero luego por otras gentes, dado que el responsable y gerente de la planta, Carlos Contreras, dio aviso a las oficinas de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales ante el riesgo de que el desbordamiento fuera mayor y fue a partir de ahí que vinieron las acciones y recomendaciones de la Comisión Nacional del Agua, de la Comisión de Agua del Estado de Durango y de Protección Civil que estuvieron en el lugar.

Incluso mantiene su molestia por la manera en que se difundió la noticia y la manera en que algunos medios locales o estatales han dado a esta eventualidad, pues a su ver, se excedieron y tergiversaron las cosas, al dejar en claro que nunca hubo alarma, que nunca hubo riesgo y que lo derramado por esa presa hacia el arroyo fue mínimo.

"Afortunadamente dejo de llover, pero si hubiera llovido otros 15 minutos con la intensidad que había en ese momento, quien sabe que les estuviera contando", se contradice el edil.

"La mala información de gente ajena y algunos medios hicieron más grande la alerta", asegura el alcalde.

Acepta que hubo vacas muertas y alguno que otro roedor, pero insiste en precisar que jamás se puso en riesgo a la población de esa comunidad, dado que el arroyo está en la parte baja y que además se hicieron las labores preventivas en tiempo y forma. No obstante, a pregunta de Milenio, admite que desconoce el volumen de esa solución cianurada que se derramó fuera de la presa, la cual en su base contiene una membrana que impide su filtración al subsuelo y con ello la posible contaminación de los mantos freáticos de la región.

Reiteró que Semarnat fue al sitio y levantó pruebas del suelo, de cuyos resultados le prometieron le entregarían en quince días, por lo que a partir de ahí se establecerán las medidas preventivas, sin embargo, dijo que ese mismo periodo de tiempo le concedió a la compañía para las acciones de remediación, como es levantar la cortina de la presa y ampliar la extensión de la membrana para evitar una filtración.

Insiste que a nueve meses de estar trabajando esta procesadora no se había registrado ningún problema, que sí bien hubo alerta y de esta paso a alarma, fue precisamente por la mala información que gente ajena y que –remarca- algunos medios la "hicieron más grande".

Para refrendar sus dichos, dijo que no existe riesgo alguno que lo que se derramó de la presa de Jales llegue a causar daño, dado que él camino personalmente todo el arroyo que desemboca en el río Sixtin y son 14 kilómetros que difícilmente pudo recorrer el agua de desechos y que tampoco se pudo haber infiltrado tanto como para afectar a los mantos freáticos de la región.