CRÓNICA | POR RICARDO HERNÁNDEZ

Deportados recibirán año nuevo alejados de su familia

Roberto Pérez Lévano dejó a sus hijos y a su esposa en la unión americana tras ser deportado.


Nuevo Laredo

Con un frio intenso de cuatro grados centígrados y una lluvia que hace que la onda gélida cale hasta los huesos, pasara este fin de año 2014, Roberto Pérez Lévano, de 33 años, originario de Tuxpan, Veracruz, quien fue deportado de Estados Unidos el pasado 29 de diciembre por la frontera de Nuevo Laredo.

Pérez Lévano, quien desde hace tres años decidió salir de su casa, para buscar el llamado "sueño americano" como ilegal en el vecino país, aseguró que le fue bien, en ese tiempo que estuvo radicando y trabajando como carpintero en el estado de Oklahoma, pero se siente triste porque no podrá pasar con su familia el inicio del año 2015..

"Ya tenía tres años como indocumentado, era carpintero hacia cercas, puertas, y todo lo que se hace con la madera, me fue bien no me quejo, pero pues me agarraron y pues ahora ya estoy acá otra vez, me siento mal, porque pues todos sabemos que estos días son para estar con la familia y no voy a poder".

Aunque, la deportación le trajo consigo sentimientos encontrados, ya que dejara de ver a su esposa e hijo que dejo en la unión americana, siente alegría por visitar a su familia que vive en Tuxpan, Veracruz, hacia donde buscara llegar en los próximos días.

"Me siento triste porque allá deje a mi esposa y a mi hijo, porque no voy a poder estar allí con ellos en este día, como siempre lo hacíamos, pero a la vez estoy contento porque ahorita puedo ir a visitar a mi familia, a mi mamá, y hermanos que viven aquí, y pues ya tengo más de tres años que no los veo".

"Beto", como le llaman sus amigos, dijo que buscara trabajar para poder conseguir dinero y viajar hasta el estado de Veracruz, el lugar de donde quizás nunca debió salir.

"Si pues traigo un poco de dinero, la verdad buscare un poco más para conseguir para el boleto de autobús, yo creo que ya no la hago para pasar el año nuevo, pero de que llego, llego, y a lo mejor ya me quedo allá".

Pérez Lévano, dijo que estuvo detenido por el Departamento de Inmigración por más de tres meses, de los cuales cada día se volvía eterno ya que la celda en la que estaba era pequeña.

"La verdad nos trataron mal, si, nos dan la comida, pero el encierro es lo que es lo más difícil, ya que nos tienen bajo llave, y no nos dejan salir, entonces es cuando un día simple, se te hace eterno".

Roberto, por el momento ya no intentara ingresar de manera ilegal a Estados Unidos, ya que de ser sorprendido por las autoridades Américas, lo dejaran más tiempo en prisión, aseguro que ahorita su objetivo estar con su familia en el sur de México.

En lo que busca obtener ingresos, Pérez Lévano, se quedara en la Casa del Migrante Nazaret donde pasara la entrada del año nuevo.

Serán 75 migrantes los que pasaran la noche en la Casa del Migrante de Nuevo Laredo.