Denuncia bar difamaciones por parte de la Comisaría

En días pasados, Salvador Caro catalogó al lugar como reincidente en venta de drogas, pero el establecimiento lo niega y afirma hubo irregularidades en la inspección que les hicieron
Los dueños señalaron que a lo largo de los seis años que tiene operando el establecimiento, se le han realizado solamente tres inspecciones
Los dueños señalaron que a lo largo de los seis años que tiene operando el establecimiento, se le han realizado solamente tres inspecciones (Nacho Reyes)

Guadalajara

Eran las cuatro de la tarde del sábado y el bar Hunga Jungla, ubicado en avenida Juárez, a la altura del parque Revolución, se encontraba completamente vacío, pues después de que en días pasados la Comisaría de la Policía tapatía catalogara al lugar como reincidente en la venta de drogas y anunciara que lo clausuraría definitivamente, la afluencia en el lugar ha disminuido hasta en un 90 por ciento, se quejan sus dueños.

Afirman que además del desprestigio con el que ahora cuentan, y los problemas personales que la declaración efectuada por el Comisario de Seguridad de la Policía Tapatía, Salvador Caro, les ha traído, el proceso del operativo que los llevó a una suspensión inmediata y el pago de una multa de 21 mil pesos, contó con muchas irregularidades, entre ellas abuso de autoridad por parte de la policía tanto municipal como estatal que acudió al establecimiento, así como anomalías en el acta de verificación de la inspección. 

“El operativo para el control de drogas es una parte que sí debemos de combatir todos (…) pero el problema es la declaración temeraria del comisario de que aquí hay reincidencia, cuando en realidad no consta en ningún documento que va a revocar la licencia, que va a revocar el bar”, apuntó el abogado Jovan Escutia. 

Los dueños señalaron que a lo largo de los seis años que tiene operando el establecimiento, se le han realizado solamente tres inspecciones, siendo ésta última la única en la que encontraron drogas en el lugar, dentro del zapato de uno de los clientes, por lo que, explicaron, es imposible que se registre la reincidencia. 
Aseguraron que la inspección estuvo protagonizada por prepotencia por parte de los funcionarios, quienes llegaron pateando la entrada y ordenaron a los empleados no moverse de sus lugares, mientras que interrogaban a Tony Silvano, uno de los propietarios, “salió un señor vestido de policía (…) y me enseñó una foto y me dijo: ¿tú conoces a este wey? Él dice que tú lo conoces, dime cabrón si lo conoces (…) si tienes algo que ver dímelo de una vez, sino te va a cargar la chingada”, narró. 

Además afirmaron que hubo irregularidades en el acta de verificación del operativo, en donde, aseguran, se registraron menos detenidos de los que la policía se llevó esa noche –declararon cuatro y detuvieron a alrededor de diez-, y fue firmada por testigos de los propios funcionarios. “No se llevó el proceso como se debería de llevar”, aseguraron los abogados. 

Dijeron que aunque ya trabajan en las estrategias legales “para que se respete el debido proceso”, ahora el riesgo es que el negocio cierre a falta de recursos. Y compartieron que en el ámbito personal, Silvano fue despedido del Sistema Jalisciense de Radio y Televisión, donde conducía el programa de radio Juum Reggae, con la justificación de no quererlo vincular con la venta de drogas. 

“Quiero que la gente sepa que el lugar no tiene nada que ver, no tenemos nada que ver con el narco ni con la venta de drogas, porque eso que está asegurando Salvador Caro nos puede traer consecuencias hasta con el propio narco (…) esto es un hasta aquí”, amenazaron. Y pidieron al Comisario que corrija sus declaraciones y aclare que el lugar no tiene reincidencia, que no se le encontraron drogas al personal, ni compra-venta en el establecimiento. 

Bares en la zona


La noche del operativo se aplicaron inspecciones también a los establecimientos que hay en la zona. Uno de ellos es el llamado Santas Alitas, ubicado casi frente al Hunga Jungla, quienes decidieron bajar las cortinas del lugar y cerrar, antes de que las autoridades se acercaran a inspeccionarlos, por miedo a “que les buscarán algún pretexto” para clausurar. “Más que nada para evitar problemas”, contó uno de sus empleados. 

Otro de los lugares en el área es una franquicia de Vancouver Wings, ubicada en Federalismo a su cruce con López Cotilla. Ellos señalaron que se les han aplicado alrededor de cinco operativos en dos años, pero todos dentro de la ley, pues no han registrado violencia ni prepotencia, además de que le permiten al dueño estar supervisando la inspección, aseguró Miguel Orozco, encargado del sitio.

 
MC