La demanda colectiva del maíz vive días críticos

Organizaciones civiles esperan que poder Judicial asuma responsabilidad sobre un patrimonio genético milenario.

Guadalajara

El pleito judicial por el maíz transgénico ha tomado ya el camino sin retorno del juicio “de fondo” en el marco de la gran demanda colectiva interpuesta por particulares y organizaciones sociales en contra de la siembra de semillas transgénicas con fines comerciales en el territorio nacional.

Ana María Ruiz Díaz, integrante de la comisión de comunicación de la demanda, señala que el cambio de juez –quien conoció del asunto fue el Juzgado Civil número XII del Distrito Federal- deja en situación frágil a los demandantes, pero a cambio, obtienen que el asunto entre “al fondo” porque sus contrapartes, la Secretaría de Agricultura federal (Sagarpa) y las transnacionales de semillas transgénicas como Monsanto, Pionner-Dupont, Syngenta y Dow Agroscienses, han debido responder a los aspectos sustantivos planteados en el juicio: la posible contaminación biológica de las razas criollas de maíz, la violación de los derechos patrimoniales de los mexicanos sobre esa diversidad genética, y los derechos económicos que podrían estar en predicamento con el dominio de patentes y paquetes tecnológicos de las empresas.

“Al cambiar de juez estamos ahorita en la cuerda floja, pero el juez hizo algo maravilloso, citó seis días a las compañías y a los del gobierno para que presentaran sus declaraciones en torno al fondo de la demanda, y ya nos contestaron; nos llegaron 1,500 páginas, y ahí estamos ya como locos revisando desde el 13 de abril, un equipo de siete abogados más nueve personas; es muy interesante, porque dicen que la biodiversidad no es un derecho humano, pero ahí repiten que nosotros les estamos impidiendo funcionar, con argumentos como que estamos dañando la economía de la nación […] así nos permiten construir las respuestas, y vamos a  demostrarles a dos de ellas, Monsanto y Syngenta, que son de las más grandes, que no solo no han perdido dinero en 18 o 20 meses, sino que han ganado más”, señaló. 

- ¿Es entonces un trabajo titánico?

- Sí, es la primera vez que entramos al poder Judicial, para los jueces es un tema medio nuevo, pero como ellos nos dicen, todos consumimos maíz […] lo que está en juego es el patrimonio de las comunidades indígenas y campesinas del país, que han desarrollado y mejorado las propiedades del maíz en un periodo que podría ser mayor a ocho mil años; al sembrar maíz transgénico ese polen vuela y fertiliza cada cabellito de elote, y cada uno de estos cabellitos da a lugar a una semilla, entonces una de cada 19 semillas se puede contaminar, que es la contaminación que tenemos registrada; no debemos olvidar que la variabilidad genética de nuestro maíz es la que da la seguridad alimentaria, no solo para los mexicanos, si atendemos a la importancia mundial de este grano.

- ¿Entonces las empresas, al destruir la biodiversidad, están atentando contra sus propios intereses?

- Sí, absolutamente; ellas tienen una estrategia de invasión transgénica en tres órdenes: legal, económica y biológica; tienen el interés de manejar el mercado de alimentos del mundo y eso rompe con la autonomía campesina y de las regiones que se abastecen a sí mismas de sus alimentos.