REPORTAJE | POR VIRIDIANA MARTÍNEZ

“Los delegados se quedan con todo, solo para su bolsa”

Historia de Vida. Pastor Raúl Guadarrama

Pese a que en tres ocasiones solicitó que le apoyen con ovejas subsidiadas, le dicen que sí, pero no para cuándo

“Ya no nos ocupan por viejos”.
“Ya no nos ocupan por viejos”. (Enrique Hernández)

Zinacantepec

"Apúntenme, no sean canijos" ha pedido el señor Raúl Guadarrama, para ser beneficiado con ovejas subsidiadas, pues "siempre me ha gustado el campo, me críe en el monte cuidando borreguitas" recuerda. Sin embargo, el apoyo de gobierno nunca le ha llegado pese a que ha hecho por lo menos tres solicitudes.

Originario de Ojo de Agua, comunidad de Zinacantepec, municipio que está dentro de la Cruzada Nacional contra el Hambre, asegura que hay programas sociales que buscan ayudar a combatir el rezago, pero no llegan a quienes deben.

"Pura conveniencia, aquí vienen hartas oportunidades de una y otra cosa, pero los delegados nada más se quedan todo, solo para sus familias, para su bolsa".

Él no ha conseguido tener las borregas que tanto desea para hacerlas producir "dicen que sí pero, cuándo: nunca", aunque hay personas que reciben hasta de más.

Señala una casa y comenta: "a ese individuo cada año le dan de 60 a 70 borregas, no sé cómo le haga".

Agrega que una de las hijas del beneficiario pidió credenciales para recibir despensas; sin embargo, "hasta la fecha nada, y cómo les hace uno ruido.

"A ese individuo cada año le dan de 60 a 70 borregas, no sé cómo le haga".


"Hay hartos muchachos, ya no nos ocupan por viejos, queremos una oportunidad", asegura tras insistir que "no hay chamba".

Quienes trabajan lo hacen por dos días a la semana cuando alguien contrata peones para el campo, con una paga de 100 por jornada.

Eso los obliga a limitarse en gastos. "Si un tanque de gas vale 260 pesos, cuánto necesito para trabajar: tres días y con 40 pesos no alcanzan para la comida", menciona mientras suelta una carcajada.

Superan número de apoyos

En 2013 las metas en acciones y número de beneficiaros en Zinacantepec, fueron rebasadas en diferentes programas que de manera integral apoyan la Cruzada Nacional contra el Hambre, informa la directora de Desarrollo Social del municipio, Eloisa Contreras Archundia.

Los apoyos impactaron en total a 21 mil 551 personas de las comunidades con mayor rezago, como Barrio de México, Santa María del Monte, Coporo, Ojo de Agua, La Peñuela, Raíces, entre otras.

Otorgaron ayuda para construcción de 400 techos, llegaron a mil 413 acciones de las 619 que pretendían en un inicio, en materia de desarrollo económico, como autoconsumo, estufas ecológicas, entre otras; implementaron comedores comunitarios, energía eléctrica entre otras para abatir de forma integral carencias.

Señaló que dan seguimiento al avance que llevan a través de la Secretaría de Desarrollo Social, que es la que les reporta, para que ellos puedan medir la disminución de marginación.

Aumentan carencias

Alberto Canúl Juárez, director del Banco de Alimentos en el Estado de México, institución que otorga despensas, dice respecto a la carencia que "hemos visto que en lugar de reducirse incrementa, ya tiene tiempo que día a día hay más gente con pobreza extrema y nosotros lo hemos constatado".

Tan solo en lista de espera tienen entre 5 mil y 6 mil peticiones de personas que desean ser beneficiadas con estos apoyos. Además han visto que la gente a la que ya le han ayudado sigue en las mismas condiciones.

"Ya tiene tiempo que día a día hay más gente con pobreza extrema y nosotros lo hemos constatado".


Percibe como directivo de la institución independiente de gobierno, que la Cruzada Nacional Contra el Hambre "es una buena intención para acabar con el problema", sin embargo, debe revisarse a detalle que los apoyos lleguen realmente a quien los requiere porque hay ocasiones en las que gente de todo tipo los recibe.

Tan solo el Banco de Alimentos otorga un paquete alimentario a 150 mil personas, lo que representa solo 4 por ciento de quienes están en situación de pobreza extrema en la entidad.

La capacitación a la población para proyectos que les permitan ser autosuficientes es clave, para contrarrestar la desnutrición, "estarles dando alimentos es la solución temporal, pero hay que sacarlos del subdesarrollo".

El 80 por ciento de la población a la que benefician son zonas mazahuas y otomíes, y es que menciona que la marginación sigue estando relacionada con las comunidades indígenas, que presentan mayores niveles de rezago.