Jalisco apuesta por “tasa cero” en deforestación

Generar economías rurales de bajo carbono, con ganadería y agricultura que no destruyan la frontera forestal, y contener la degradación de bosques y selvas, son los desafíos.

Guadalajara

El gobierno de Jalisco reconoce que en buena medida, la reducción de la tasa de deforestación en 75 por ciento entre los años 2010 y 2015 que reporta la Comisión Nacional Forestal (Conafor), no obedece a acciones que ha tomado como política pública, pero defiende el proceso de construcción de esta, especialmente para que las actividades agropecuarias dejen de presionar los ecosistemas y de ser los principales factores de deforestación y cambio de uso de suelo.

La titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet), Magdalena Ruiz Mejía, dijo ayer a MILENIO JALISCO que toma las cifras difundidas por este diario, aun si son oficiales, con prudencia y reserva, pues existen análisis a menor escala que revelan situaciones de preocupación, y además, porque no habrá conformidad mientras no se alcance la "tasa cero", a partir de la cual se podrá hablar de que una parte del problema ha sido atajado.

"Tendríamos que analizar el escenario tangible, el dato duro; sin embargo creo que hay otros datos que tomar en cuenta, no incluye el hacer de esta administración, y aunque hay cifras importantes, yo destacaría una: cuando Jalisco estaba en segundo lugar de deforestación y pérdida detrás de Chiapas, y al triple de la media nacional; si bien hay reducción, lo cierto es que seguimos perdiendo bosque, y la política debe apuntar a una tasa cero de deforestación", puso en relieve.

Esto se justifica como un "techo mínimo" aceptable porque Jalisco es uno de los seis estados con mayor diversidad biológica en el país, y en palabras de José Sarukhán, coordinador del Conabio, "es la síntesis de México". Por otro lado, el propio gobernador, Aristóteles Sandoval, se comprometió con otro grupo de gobiernos locales del mundo a reducir en 80 por ciento la deforestación reportada en 2010, de 31,645 hectáreas, lo que llevaría a un máximo de 6,329 ha. Si el dato de la Conafor del balance 2010-2015 es bueno, la meta es asequible, pues la pérdida bruta asciende a 7,554 ha en este momento, según esos datos oficiales.

"Hay que ver cómo se responde a estas políticas de reactivación del sector agropecuario, porque también diría, una cosa es disminuir, se celebra, pero además de que la tasa cero es la meta, un problema igual de grave es la degradación, y eso no lo revela el informe", añadió.

La clave en la construcción de una política pública que responda a estos desafíos parte "del escenario de reconfigurar el sector agropecuario con el sector de manejo y conservación de los ecosistemas; la apuesta ha sido a través de las juntas intermunicipales, como agentes técnicos locales, donde los municipios se organizan en la acción de cuenca, con una visión de realidades regionales muy tangibles, elaborando ordenamientos territoriales regionales, locales; y somos el estado nacional más aventajado precisamente en sentar al sector agropecuario, es decir a la Secretaria de Desarrollo Rural, que está trabajando por primera vez con el sector ambiental, en procesos que se conocen como silvoagropastoriles, que combinan el manejo del bosque con el manejo de agricultura y ganadería a la par de la reforestación; además, es un modo de afrontar otro problema, que es el abandono de bosques y selvas a otro tipo de poseedores, de los cuales nos preocupa en particular el crimen organizado".

No es tanto de canalizar grandes recursos extra, sino de usar de forma adecuada y sostenible los que existen.

- ¿Cómo empalma esto con el programa de acciones tempranas contra deforestación, el llamado Redd plus de Naciones Unidas?
- Jalisco es presidencia del grupo de gobernadores por el clima y los bosques, y que tienen la misma tarea que está haciendo Jalisco en estos momentos, revertir los escenarios de deforestación y degradación, a escenario de economías locales y desarrollos rurales bajos en carbono; es decir, que el sector rural no vaya deforestando y degradando, y que se organice una economía local sostenible a largo plazo.
La palabra clave, agregó, es "ordenar"; por eso "es la apuesta es el ordenamiento del territorio y sus vocaciones diferenciadas, o sea poner a hacer en la tierra lo que la tierra puede sin perder sus funciones esenciales; si yo pongo en una selva baja caducifolia un hato ganadero, lo que voy a tener en poco tiempo es deslaves, pérdida de suelo, pérdida de agua y emisión de gases de efecto invernadero; en cambio, si voy al territorio y vuelvo a tomar los que tienen vocación agropecuaria, y los hago nuevamente productivos, los recupero, los empiezo a sanar, para que den todos los beneficios: agua, suelo enriquecido; sobre todo, reconocer los límites y no sobrepasarlos, eso permite mantener la funcionalidad de los ecosistemas de forma permanente y sustentar una economía".

Hay que luchar contra sectores muy conservadores en términos productivos, como son históricamente los campesinos; también, contra la idea economicista de que el plazo corto debe extraerse la riqueza subsidiada por la naturaleza, pues son la base de la destrucción ambiental que eliminó 50 por ciento de los bosques templados y 80 por ciento de las selvas del país. Mantener los servicios ambientales no sólo sustenta agricultura y ganadería y mantiene la frontera forestal; da oportunidad a la biodiversidad y surte de servicios a centros urbanos y turísticos que requieren de esos elementos para subsistir, y que en la actualidad generan la mayor parte de la riqueza nacional.

Es decir, al perder los bosques, todos pierden, en una cadena de dependencias que nacen en la diversidad silvestre. "Contra la deforestación hay que ser agresivos, hay que detenerla, y hay que recuperar la calidad de los bosques y selvas porque sin ellos no hay servicios ambientales; el trabajo por delante es enorme...".

Historia de una solicitud

MILENIO JALISCO solicitó desde el mes de noviembre de 2015 los detalles del informe de deforestación que el gobierno mexicano entregó a la FAO a comienzos de ese año, pero con detalles a nivel estatal, con el fin de comparar con las publicaciones sobre el mismo tema que realizó el diario en 2005 y 2011. El resultado, tres meses sdespués, fue un documento de once hojas realizado por los expertos de geomática de la Comisión Nacional Forestal (Conafor). El documento fue entregado a su vez, por  este diario, a diversos expertos de la academia que lo criticaron y señalaron inconsistencias, en busca de sentar precedentes sobre la necesidad de crítica objetiva de los programas gubernamentales y que mejoren las políticas de comunicación social de estos.