Se cumplen 35 años de la visita de Juan Pablo II a Puebla

Un día como hoy, pero de 1979 el pontífice llegó para inaugurar la Tercera Conferencia del Episcopado Latinoamericano, que tuvo por sede el Seminario Palafoxiano
Parte de las reliquias expuestas el fin de semana, con motivo de la visita de Juan Pablo II, hace 35 años.
Parte de las reliquias expuestas el fin de semana, con motivo de la visita de Juan Pablo II, hace 35 años. (Foto: Ana María Arroyo)

Puebla

Hoy se cumplen 35 años de la visita de beato Juan Pablo II a Puebla, en el primer viaje pastoral de su Pontificado, a donde llegó para inaugurar la Tercera Conferencia del Episcopado Latinoamericano, que tuvo por sede el Seminario Palafoxiano.

Monseñor Eugenio Lira Rugarcía, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Puebla y secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano, recordó aquel domingo 28 de enero de 1979 cuando una inmensa valla humana se extendía a lo largo de un tramo de la carretera México-Puebla para saludar al Sumo Pontífice.

Juan Pablo II bendijo a miles de fieles en su trayecto sobre San Martín Texmelucan y Xoxtla, previo a su entrada a la ciudad de Puebla, la cual lució adornada de manera especial para aquella feliz ocasión.

Por las calles de la primera Diócesis de México, una multitud aclamó al Papa, quien en los campos del Seminario Palafoxiano, sede de la Tercera Conferencia del Episcopado Latinoamericano, celebró la Santa Misa ante miles de personas.

Recordó que en su homilía, Juan Pablo II saludó así: "Puebla de los Ángeles, el nombre sonoro y expresivo de vuestra ciudad, se encuentra hoy día en millones de labios a lo largo de América Latina y de todo el mundo. Vuestra ciudad se vuelve símbolo y señal para la Iglesia latinoamericana".

Afirmando que Dios es una familia, señaló que frente a las dificultades que la familia afronta en América Latina, "la Iglesia se compromete a dar su ayuda e invita a los gobiernos a una política sociofamiliar inteligente, audaz, perseverante, reconociendo que ahí se encuentra sin duda el porvenir –la esperanza– del continente".

"A la promoción de la familia –dijo– han de contribuir gobiernos y organismos gubernamentales, la escuela, los sindicatos, los medios de comunicación social, las agrupaciones de barrios, las diferentes asociaciones voluntarias o espontáneas que florecen hoy día en todas partes".

Luego de la Misa, el Papa presidió un encuentro ecuménico, y más tarde, en la Capilla del Seminario Mayor Palafoxiano, dirigió un mensaje inaugural a la III Conferencia, proponiendo tres temas prioritarios: la familia, las vocaciones y la juventud. Por la noche, volvió a la Ciudad de México.

"Han pasado ya 35 años desde aquella inolvidable visita. Y ciertamente, la misión en favor de la familia que el Papa nos confió sigue siendo actual y necesaria", expresó.

"Confiando en la ayuda de Dios, sigamos asumiendo esta tarea con lealtad, creatividad y valentía. De eso depende el presente y el futuro de México. Familias sanas producen sociedades sanas", dijo Lira Rugarcía a través de su cuenta en redes sociales.