Adultos mayores: cuando la demencia nos alcance

Al llegar a los 80 años, una de cada cuatro personas padecerá algún trastorno mental.
Como prevención, los especialistas recomiendan a las personas mayores tocar un instrumento musical
Como prevención, los especialistas recomiendan a las personas mayores tocar un instrumento musical (Cortesía)

Guadalajara

Por demencia la Organización Mundial de la Salud (OMS) se refiere a un síndrome caracterizado por la disminución de la memoria y la capacidad de pensar, trastornos conductuales o del comportamiento y la incapacidad para realizar actividades de la vida cotidiana.


Rangel López apuntó que las demencias impactan de manera severa al paciente, a su familia y a su comunidad, pero no deben verse como algo ineludible de la vejez, porque no es así.

Los mayores de 80 años tienen más probabilidad de tener un trastorno cognoscitivo que puede o no evolucionar a una demencia, sostuvo.

“Es muy importante que la población en general sepa que las personas adultas mayores pueden tener este proceso demencial, a mayor edad, mayor riesgo cierto, pero de manera preventiva, lo que concierne a la capacidad neuronal es la actividad: el seguir activo, continuar con la interacción social, estudiar, proponerse siempre una meta: aprender un idioma, a tocar un instrumento musical, a pintar”, recomendó.

La demencia tipo Alzheimer representa aproximadamente el 50 por ciento de los trastornos demenciales; 30 por ciento corresponde a las demencias de tipo vascular; y el resto a otro tipo de demencias; ya sea por hidrocefalia, acumulación de líquido en el cerebro, por trastornos tiroideos, por intoxicaciones. Más raramente por tumores, traumatismos repetidos como los que vemos en los boxeadores, que tienen una demencia pugilística”, indicó Leal Mora.

“Todas estas enfermedades neurodegenerativas una vez que se presentan, su curso es lento y progresivo. Desgraciadamente no tenemos todavía algún tratamiento efectivo, pero si nosotros las detectamos y las empezamos a tratar a tiempo, podemos retrasar su evolución; podemos mejorar las molestias y podemos mejorar la calidad de vida de los pacientes”, sostuvo el médico, quien ha sido férreo impulsor de políticas sanitarias dirigidas a la población de la tercera edad.

¿Influye el estilo de vida en la aparición de las demencias?

Leal Mora respondió afirmativamente, pero acota: “Hay estudios en que han tratado correlacionar algunos factores de riesgo, pero la verdad es que son inconsistentes. Por ejemplo, sabemos que las personas que tienen más actividad mental, mayor nivel académico puede favorecer a retrasar la aparición del mal de Alzheimer… pero realmente no existe un factor determinante porque es multifactorial. La demencia tiene factores genéticos, ambientales, socioeconómicos, culturales”.

El reto

Si bien hay genes que pueden predisponer la demencia existe mucha investigación al respecto también factores moleculares y vasculares intervienen en la aparición de la enfermedad. El reto es el diagnóstico temprano de las demencias, respondió David Leal.

“Hoy sabemos que cuando una persona empieza a tener síntomas demenciales, el proceso de la enfermedad empezó veinte años atrás, o sea que tiene un curso subclínico muy prolongado, que puede pasar desapercibido y ahí podría haber cierto tipo de intervención que ahorita no estamos haciendo. Hay que abocarnos a aquellos pacientes con trastornos cognitivos leves, no esperarnos a que llegue con demencia”, afirmó el geriatra.

A la par de medicamentos, es fundamental en el tratamiento de los pacientes con demencia es la capacitación de sus cuidadores. En conjunto pueden retardar la progresión y severidad de la enfermedad, apuntó la directora de la Clínica de la Memoria del Inapam.

El papel del cuidador principalmente recae en las mujeres cercanas: hijas, esposas, nueras, sobrinas. También se comienzan a preparar cuidadores profesionales; pero ambos, familiares y profesionales deben comprender que “la acción con amor es la más efectiva para tratar a las personas con demencia, porque la memoria emocional se conserva aunque estén muy deteriorados”.

Esto es que a pesar de los olvidos, de no querer comer o bañarse, de agredir o deprimirse, se percatan del trato del cuidador. También son capaces de responder afectivamente. “En el brillo de la mirada, en una sonrisa, en detener la mano del cuidador un momento, ésa memoria emocional persiste”, concluyó Luz Esther Rangel.

Claves

Entre 2015 y 2050 la población mayor de 60 años se multiplicará del 12% al 22%.
La salud mental y el bienestar emocional tienen la misma importancia en la edad mayor que en cualquier otro periodo de la vida.
Aproximadamente 15% de los adultos de 60 años o más sufren algún trastorno mental: depresión o demencias.

Demencia

Es un síndrome que se caracteriza por la disminución de la memoria y la capacidad de pensar, trastornos conductuales o del comportamiento e incapacidad para realizar actividades de la vida cotidiana.
Afecta principalmente a los ancianos, pero no exclusivamente.
En el mundo hay unos 47.5 millones de personas con demencia, cifra que se multiplicará a 135 millones de personas en 2050.
En México cerca del 8% de la población de 60 años y más presenta algún tipo de demencia. A los 85 años esta cifra se dispara al 25%.
El cuidado de los adultos mayores con demencia supone un desgaste físico, emocional y económico que pueden agobiar a los familiares.
Pacientes y cuidadores necesitan apoyo sanitario, emocional, económico, social y legal.
Fuente: INAPAM/HCG/OMS/www.who.int/mediacentre/factsheets/fs381/es/