ENTREVISTA | POR DIEGO ALEJANDRO REOS

José Mendoza Perdomo Voleibolista

Las palabras de aliento siempre darán impulso a quien las recibe, pero en ocasiones las críticas son el verdadero motor de las grandes hazañas. La historia de José Mendoza Perdomo es muestra de ello, pues hoy que el voleibol mexicano volverá a unos Juegos Olímpicos después de 48 años

“Las críticas fueron mi motor”: ‘Josi’ Perdomo

José Mendoza Perdomo volverá a unos Juegos Olímpicos
José Mendoza Perdomo volverá a unos Juegos Olímpicos (Carlos Zepeda)

Guadalajara

Las palabras de aliento siempre darán impulso a quien las recibe, pero en ocasiones las críticas son el verdadero motor de las grandes hazañas. La historia de José Mendoza Perdomo es muestra de ello, pues hoy que el voleibol mexicano volverá a unos Juegos Olímpicos después de 48 años, el seleccionado nacional recuerda que alguna vez le dijeron que no servía para este deporte. 

Su baja estatura fue motivo suficiente para que se emitieran juicios a su persona sin antes verlo jugar. Por fortuna para él y el voleibol mexicano, José mantuvo firme la fe en sus cualidades y ahora espera vivir sus primeros Juegos Olímpicos con una selección mexicana que pasará a la historia. 

¿Por qué elegir el voleibol?

“Mi madre me dio a escoger entre clavados y el voleibol y probé los dos, yo elijo esto porque mi hermano a la edad de 13 años ya tenía una estatura de un metro 85, y pues el niño que es alto es bueno por lo general para el voleibol, pero yo siempre fui de estatura baja. Entro al voleibol y el primer comentario fue “él no sirve para esto”. Escuché eso y me quedé por berrinche, yo sí podía con el voleibol. En dos meses viajo a Monterrey con nueve años, para mí fue ir al otro lado del mundo. Eso me gustó tanto que me quedé. Todo empezó por un berrinche de un comentario”.

¿Qué recuerdas de tu tiempo como clavadista?

“Recuerdo mucho que entré a clavados a la misma edad que entró el ‘Pollo’ (Iván García), ya era nato él, se subía a los diez metros y se aventaba. Con él tengo una relación ya nula, lo conocí de niño en clavados y sé que le va bien. Teníamos siete u ocho años pero siempre se le notó que nació para ser clavadista. Hoy estaría bien emularlo y que el voleibol traiga una medalla olímpica como la que él trajo de Londres”.

Volviendo al tema del voleibol, pasaron casi cinco décadas para que México volviera a unos Olímpicos en este deporte. ¿Qué es lo que hizo bien esta generación de mexicanos para cortar la sequía?

“El voleibol se ha desarrollado mucho desde ese tiempo. Países que están en los podios como Argentina, Brasil o Rusia pues han estado en constante evolución. México se decidió a tomar cartas en el asunto, yo tengo escasos ocho años en selección, hay gente que lleva 20, pero personalmente he visto un cambio total en los directivos.

“Antes para que tú tuvieras un uniforme era un protocolo muy largo, desde tener un hospedaje o transporte todo era muy complejo. El sistema se ha vuelto más práctico, la gente se da cuenta que los protocolos retardan mucho los procesos y eso es básicamente lo que cambió en los dirigentes”.

Y en los jugadores, ¿qué fue lo que cambió para que ahora se esté regresando a la competencia deportiva más importante del mundo?

“Como jugador puedo decirte que vamos creciendo y madurando, antes no existía este profesionalismo, me atrevo a decirlo, no había ese compromiso y responsabilidad. Yo soy de los más jóvenes con 23 años, hay jugadores de 34 y sin embargo es realmente un grupo unido, hay mucha confianza.

“Nos conocemos desde categorías chiquitas, pues imagínate, somos 15 personas distintas que hacemos todo juntos, realmente nos olvidamos de muchas cosas externas, tenemos vínculos muy fuertes y eso se refleja en la cancha”.

De manera individual, ¿qué es lo que gana México si decide incluirte en la lista final que irá a Río?

“Soy una persona muy competitiva y desde los entrenamientos me gusta estar compitiendo. Soy alguien muy dado a platicar con las personas y tengo buena experiencia internacional, tengo tres mundiales y estoy en la selección desde los 15 años. Me centro mucho en mi deporte, me enfoco, he dejado familia y casa para jugarlo”. 

Respecto a tu entrenador, el señor José Azair, ¿Cómo lo describirías a él y a su trabajo?

“Es una persona que lleva en selección 20 años o más, como asistente o director técnico, es único. Yo no sé si es el mejor en México pero es quien ha dejado momentos, bodas, ciudades y ofertas de otros países. Siempre apostó por México y un día me dijo que su sueño era jugar unos Olímpicos, que no se iría del país hasta hacerlo. Hoy lo va a lograr”. 

Es un sueño el volver a Olímpicos, pero con Brasil, Italia, Estados Unidos, Canadá y Francia en el mismo grupo, parece que el sueño tiene un poco de pesadilla. 

“No es sólo el grupo de la muerte, es el torneo de la muerte. Van los mejores 12 de más de 200 países registrados en la FIBA (International Basketball Federation, por sus siglas en inglés) y más de la mitad de los que van han sido campeones olímpicos o del mundo. Son países que tienen ligas profesionales, entonces donde te pongan tendrás una competencia muy fuerte. Estamos contra el anfitrión y conocemos como se la juega”.

Destacas las cualidades y el nivel de los que serán sus rivales, pero ¿qué será lo que juegue a favor de México en Río 2016?

“La sorpresa será la fortaleza de México. Hace poco hablé con un entrenador y él me dijo que realmente las personas que ganan torneos son las que saben jugar, entonces hemos aprendido a cómo hacerlo, nos sabemos mover y jugar las piezas, hay que ver”. 

De momento ‘Josi’, como le conocen sus más allegados, aún espera que se defina la lista final de los jugadores que defenderán a México en voleibol. Sin embargo, y pase lo que pase en la convocatoria definitiva, él tiene claro que nació para este deporte muy a pesar de todo.