San Martín de Hidalgo se volcó en sus Tendidos de Cristos

Con cerca de 13 mil visitantes, la particular tradición que simboliza el sincretismo cultural y religioso de la región se recreó en un ambiente de luto y fiesta.

San Martín Hidalgo

“Silencio el señor ha muerto”, decía una voz en off amplificada que inundaba el atrio de la Parroquia de San  Martín de Tours, en San Martín de Hidalgo durante la procesión del Viernes de Dolores en los que decenas de fieles vestidos de negro acompañaron el cortejo encabezado por voluntarios que entraron con la imagen de Cristo y de La Dolorosa a cuestas, en medio de una atmósfera iluminada apenas por algunos cirios.

Mientras una parte del pueblo se internaba en esas cuatro paredes a rezar un rosario, otra vagaba por las calles peregrinando a través de los 42 santuarios efímeros que erigieron los barones que hacen posible el tradicional Tendido de Cristos y que se esparcen por las principales calles del centro histórico de la cabecera municipal, desde el Río a la altura de Juárez y la calle Independencia hasta su confluencia con la calle Tepehuaje.

Se trata de una particular festividad que en 2013 captó la atención de 8 mil visitantes y el año pasado alcanzó poco más de los 13 mil 800, según afirma Ariadna Alejandra Tornero Contreras, directora de Cultura municipal, quien estima que este 2015 se mantuvo esta cifra. La funcionaria dice a principios de año emitieron una propuesta para que esta tradición se reconozca como parte del Patrimonio Inmaterial del Estado de Jalisco. “Nos hemos dado cuenta que no sólo llegan turistas nacionales, hemos registrado también visitantes de Perú, Panamá, Ecuador, Italia e Israel. Para esta ocasión nosotros también erigimos uno en la Casa de la Cultura”, subraya.

Durante el recorrido las personas permanecían tres a cinco minutos, en cada altar, algunos tomaban fotografías y se iban, otros se integraban a las oraciones o cantos que los barones de los Cristos dirigían en ese momento. La noche del viernes representó para muchos de los vecinos, la oportunidad de sacar sus equipales a la calle y ver el ir y venir de los visitantes, tomar o beber algo en cenadurías de las calles aledañas en donde se encontraban los Cristos Tendidos y participar de un barullo que se dispersó hasta cerca de las dos de la mañana del siguiente día.

La tradición

El Tendido de Cristos cuenta con una composición básica que son la Cruz o cruces que simbolizan a los muertos recientes, la imagen de La Dolorosa y El Cristo.

“Eso que se ve fue la forma en cómo fuimos evangelizados por los franciscanos del Convento de Cocula”, comenta Sergio Zepeda, cronista del pueblo y autor del libro El Tendido de Cristos.

“En este método se ponen en juego olores, imágenes y sonidos. Pensemos en que en el momento de exhibición se canta El Alabado o antes se tocaba un instrumento prehispánico que emitía un ruido de dolor y luto por la muerte”, dice Zepeda.

Otros elementos simbólicos son las ramas de jaral, sabino y olivo que hacen alusión al Huerto de los Olivos. El tendido lleva un petate sobre el cual se coloca una cama de alfalfa, se trata del petate con el que se envolvían los cuerpos de los indios muertos y se enterraban. Los tendidos tienen además 33 veladoras grandes que simbolizan los 33 años que vivió Jesús y doce veladoras más pequeñas que simbolizan a los 12 apóstoles. La lista continúa con cinco sirios pascuales que representan las cinco heridas que Cristo sufrió en su cuerpo, explica el cronista y agrega que “un personaje importante que no está, es el barón o padrino del Cristo que es el que lo erige y representa a José de Arimatea que desde los doce años siguió a Jesús hasta su muerte. El Tendido lleva también naranjas agrias, que son con las que se cree limpiaron el cuerpo de Cristo. Las naranjas agrias llevan clavos de olor enterrados y las flores simbolizan la Resurección. El cronista dice que de esa misma forma las telas en tinto en blanco representan el luto y la esperanza en la resurrección y las palomas habaneras simbolizan el Espíritu Santo, su plumaje blanco la piel clara española y su plumaje oscuro el de la piel de los indios, subraya Zepeda.

Los más antiguos

La tradición surgió a mediados de 1600, con doce Cristos que simbolizaban a los doce apóstoles y de los cuales quedaron sólo cuatro de esa época y que son los cristos de San Salvador, La piedad, Santísima Trinidad, Pescadores y de Los Pocitos. Todos datan de 1600 a 1700. Los padrinos o barones, cambian cada año, la familia tiene la particularidad de contar con diferentes amistades y ellos deciden quién toma el puesto del barón. Entre las particularidades de estos cristos antiguos, el de San Salvador está hecho de pasta de caña de maíz y tiene goznes en sus brazos que hacen que se pueda mover . El Cristo de La piedad está hecho en madera, con la técnica de canoa que le permite exhibir una herida más abierta y contar con un corazón flotante. El Cristo de La agonía está hecho en pasta de caña de maíz, y el de La penitencia con pasta de caña de maíz.