20 años sin ver la victoria en el Marte R. Gómez

El esperado Clásico Tamaulipeco, entre la Jaiba Brava y Correcaminos reflejó una vez más la poca ofensiva del equipo celestecon poca posesión del balón, y se impuso la constancia del equipo local. 
Jaiba Brava y Correcaminos tras el balón en el clásico tamaulipeco.
Jaiba Brava y Correcaminos tras el balón en el clásico tamaulipeco. (Eugenia Gómez)

Tampico

La historia no cambió, ya son 20 años en los que Correcaminos, haciendo valer su condición de local, impide a la escuadra celeste salir triunfante del Marte R. Gómez.

Entre humo azul, naranja y blanco dio inicio el Clásico Tamaulipeco. Los abucheos fueron instantáneos en cuanto la Jaiba Brava tocó el balón. Al primer despeje la afición se olvidó de la iniciativa universitaria por sustituir el grito de despeje.

Correcaminos insistió desde el principio generando llegadas por los costados. A dos minutos de darse el pitazo inicial se presentó la primera amarilla para Sergio “El Samba” Rojas.

Aunque visitantes, los seguidores del Tampico no se hicieron callar; tan dura fue la rivalidad en la cancha como en la tribuna.

La más clara del partido apareció hasta el 21’, cuando Walter Chalá remató con fuerza y “Gansito” Hernández detuvo con la derecha sin perder la calma. La Fuerza Naranja continuó llegando y generando, pero sin precisión.

La Jaiba mostró un ritmo lento en posesión del balón y el “Corre” optó por esperar, por no desgastarse, aprovechando los descuidos del visitante para generar peligro en el área chica. La UAT supo mantener el ritmo del juego.

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Para la parte complementaria se vivió otro panorama, un Tampico Madero más agresivo, pero todavía sin constancia y con descuidos, enfrentando a un Corre veloz, propositivo y con empuje.

Fue hasta la segunda mitad cuando Chuletita Orozco comenzó a dar señales de vida, pero ni las jugadas en conjunto con Ludueña les permitieron la tan ansiada anotación.

Cuando parecía que la jaiba tomaba fuerza, llegó el gol del local; con un remate de cabeza, David Sánchez mandó la pelota al fondo de la red al 65’.

La Barra del TM Fútbol Club fue desalojada al 80’ por seguridad, la afición celeste se retiró con aplausos y con la esperanza de ver a su equipo remontar. Pero la Fuerza Naranja no estaba dispuesta a perder su racha de dos décadas sin perder en casa. Tres minutos después una jugada individual, el camiseta número 11, que ya venía buscando su gol, determinó el 2-0 con el que terminaría el partido.

A la jaiba ya no le alcanzó el tiempo para remontar, pero sí para salvarse del tercer tanto. Regresarán a casa sin anotar, sin puntos y sin quitarse la espinita que por 20 años los ha acompañado, el triunfo en el estadio universitario continuará esperando.

JACM