Compuestos químicos, un reto invisible en aguas contaminadas

El estudio de Greenpeace demuestra que es la industria el gran contaminador, y que hay cientos de compuestos no regulados en río Santiago.
Este mapa muestra qué se halló en cada sitio de muestra.
Este mapa muestra qué se halló en cada sitio de muestra. (Cortesía)

Guadalajara

Los resultados aportados por el estudio que presentó esta semana Greenpeace de la calidad del agua en la cuenca de El Ahogado, entre la descarga de la planta de tratamiento de alta tecnología que opera desde 2012 y la desembocadura hacia el río Santiago, donde viven decenas de miles de habitantes, demuestra que el problema de residuos de las grandes ciudades es muy complejo y no se puede resolver simplemente con tratamiento de aguas negras y con el control de metales emitidos por actividades fabriles.

De hecho, si a esos dos grandes grupos se limitaran las emisiones, se podría decir que los problemas resueltos por la planta son ya los que significan el mayor avance. Pero los detalles de lo que arrojaron las muestras destacan que decenas de elementos hallados ni siquiera tienen regulación en las normas mexicanas.

Cómo se hizo el estudio. Greenpeace México “acudió en enero de 2016 a la zona y tomó una serie de muestras de aguas residuales provenientes de la planta, una, de aguas tratadas que salen del desagüe [muestra que se identifica como MX16003] junto con dos muestras de sedimentos asociados; una de las cuales [MX16006] fue recogida debajo de la tubería de descarga y la otra [MX16007] en la corriente de El Ahogado”; aparte, “tomó muestras de un cárcamo ubicado en El Ahogado [MX16001 y MX16004] a unos 300 metros de la planta y a unos 653 metros del tubo de descarga”. El análisis se hizo en los laboratorios de investigación de Greenpeace de la Escuela de Biociencias de la Universidad de Exeter en Reino Unido, señala el informe entregado el pasado miércoles 23 de noviembre en esta ciudad.

Tras el análisis “se identificó una amplia gama de sustancias químicas orgánicas y metales pesados, lo que exhibe los pobres resultados que ofrecen soluciones paliativas como las plantas de tratamiento en lugar de atacar el problema de fondo: la descarga de sustancias tóxicas en el agua”.

¿Qué se halló en cada sitio de muestra? 30 compuestos aislados en el agua y 225 en el sedimento de los sitios de colecta MX16001 MX16004; 101 en el agua del sitio MX16003; 178 en el sedimento de MX16006 y en el sedimento de MX16007, 147 compuestos (ver los sitios de muestra en el mapa anexo).

La presencia “de ciertas sustancias químicas hace evidente que exista una preocupación para el medio ambiente y para la salud humana ya que estas escapan del tratamiento de la planta El Ahogado y por su naturaleza son altamente tóxicas. La exposición a altas concentraciones de estas sustancias tiene impactos en la vida acuática y en el ser humano, muchas de las sustancias tóxicas halladas son cancerígenas, pueden causar disrupciones hormonales, daños y malformaciones en los fetos y en los sistemas reproductivos femeninos y masculinos”.

Las muestras de agua extraídas del afluente del cárcamo y sedimentos del río El Ahogado (MX16001y MX16004) “exhiben la presencia de sustancias tóxicas para la vida acuática y la salud de las personas (cloroformo, ftalatos, 1,4 diclorobenceno, nonifenol, PFC). No queda claro cuál es la fuente exacta de los contaminantes encontrados en el río y sus sedimentos y si estos se dirigen hacia la planta de tratamiento El Ahogado”.

¿Qué efectos pueden tener los principales compuestos tóxicos detectados? Algunos de los principales compuestos riesgosos para la salud:
Tanto la DBP como el DEHP y el DiBP son “tóxicos para la reproducción y han sido listados como Sustancias de Muy Alta Preocupación (SVHC) bajo el Reglamento REACH de la UE (5). Al igual que los ortoftalatos, tales como DBP, DiBP y DEHP, el di (2-etilhexil) tereftalato (DEHT) se utiliza predominantemente como plastificante y suavizante para plásticos. Sin embargo, a diferencia de los ortoftalatos, el DEHT no se han reportado efectos adversos en la reproducción”.

Los nonilfenoles “son un grupo de contaminantes ambientales persistentes conocidos por sus propiedades de alteración hormonal”.

El butilhidroxitolueno (BHT) “ha sido clasificado en el Sistema Globalmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de Productos Químicos (GHS, por sus siglas en inglés) como tóxico para la vida acuática con efectos duraderos e irritante para la piel y los ojos”.

El difenil éter, “también conocido como óxido de difenilo, tiene una variedad de usos, incluidos los pesticidas, otros productos químicos agrícolas, la fabricación de otros productos químicos orgánicos básicos, la fabricación de compuestos de jabón y artículos de limpieza y la fabricación de alimentos. Este producto químico se clasifica en el GHS como tóxico para la vida acuática con efectos duraderos…”.

El indol “tiene varios usos industriales, pero también se utiliza como una fragancia química. Se ha clasificado en GHS como nocivo si se ingiere, tóxico al contacto con la piel y muy tóxico para la vida acuática”.

El bisfenol A (BPA) “es un producto químico de alta producción utilizado predominantemente en la fabricación de resinas epoxi y plástico de policarbonato, incluso para su uso en componentes de equipos electrónicos […] es una sustancia perturbadora del sistema endocrino, puede causar efectos adversos en la reproducción de animales y se sospecha que es perjudicial para la reproducción y el desarrollo en seres humanos”.

Entre los otros productos químicos detectados, “la tributilamina se utiliza en una amplia variedad de procesos industriales y se ha clasificado en el GHS como tóxico para la vida acuática y al contacto con la piel. El difenil éter tiene usos industriales, incluyendo el de fluido caloportador, y ha sido clasificado como GHS como tóxico para los organismos acuáticos, con efectos nocivos duraderos”.

El informe completo, a detalle, en http://www.greenpeace.org/mexico/es/Footer/Descargas/reports/Toxicos/Alto-a-la-catastrofe-ecologica-del-rio-Santiago/.

GPE