[Crónica] “La compañía dejó un motor hermoso”

Desde la fachada original, visible desde la carretera a Omitlán, uno se da cuenta de lo antiguo que es el lugar...
Maquinaria que fue empleada en la mina realmontense.
Maquinaria que fue empleada en la mina realmontense. (Arturo González)

Real del Monte

Perdidas en el tiempo, pero no en la memoria, están las glorias de la minería de Real del Monte. Uno de los testigos de esta historia es la mina La Dificultad, que vio cómo a mediados del siglo XIX hombres europeos llegaron a lo que hoy es un Pueblo Mágico para sacarle los tesoros a la tierra.

Han pasado nueve años desde su cierre a la minería comercial, y tres desde la apertura del “Museo de Sitio y Centro de Interpretación Mina la Dificultad”, perteneciente a Archivo Histórico y Museo de Minería, Asociación Civil (AHMM) AC, lugar donde ahora más que un eco nostálgico de una época que ya fue, es un espacio para acercarse a lo que es la minería.

Desde la fachada, fuerte como el subsuelo, visible desde la carretera que lleva del real a Omitlán, uno se da cuenta de lo antiguo que es el lugar. Entrando en él las cosas cambian, pues aunque sigue con una arquitectura de hace un par de siglos no se ve viejo, sino cuidado.

Fotografías de la restauración del recinto, que comenzó desde que se cerró a la actividad comercial, son prueba de cómo pasaron de muros descarapelados, maquinaria sucia y pisos con baches, a duelas relucientes, paredes pintadas y máquinas que según el encargado, don Luis Martínez Cardozo, es lo más hermoso del mundo.

“Allá (señala el tiro de mina de 700 metros) la compañía dejó un motor hermoso. Así son las empresas mineras, cuando ven que ya no hay negocio agarran sus cosas y se van, aun dejando maquinaria buena”. La entrada del tiro de mina sigue funcionando, incluso hay gente trabajando en él pero sólo a 150 metros de profundidad. Para subir y bajar utilizan un malacate de vapor que data de 1824. Su velocidad es desesperantemente lenta si lo vemos hoy (para bajar 25 toneladas a 300 metros tarda tres horas), pero funciona como lo constan turistas quienes ven como los engranes giran tan lentos como el segundero de un reloj suizo.

Adentro, en la sala de exposiciones hay todo tipo de máquinas, más modernas unas que otras, como las que sirven para sacar muestras del mineral para que expertos determinen si vale la pena cavar para encontrar oro o plata; otras son para desalojar el agua.

“Por mucho tiempo de aquí salía el agua para abastecer al real. Es curioso que cerrarán la mina porque les salía más caro sacar el agua que las ganancias por la plata pues ahora todo el mundo sufre porque no hay agua”, dice Don Luis.

El problema del agua viene desde los españoles, quienes trataron de innovar con una especie de rueda de la fortuna “pero no funcionó”, añade el encargado del museo de la mina. Fue hasta que llegaron los ingleses que se resolvió el problema de agua subterránea.

Es un recorrido fascinante para quienes desconocen el arte de la minería, la cual está en la sangre del hidalguense.