¿Qué comienza con el miércoles de ceniza?

La iglesia católica poblana celebra la imposición del polvo que procede de los ramos bendecidos el Domingo de la Pasión del Señor del año anterior, que marca el inicio de la Cuaresma
Fieles acudieron a las principales iglesias para la imposición de la ceniza.
Fieles acudieron a las principales iglesias para la imposición de la ceniza. (Carlos Rangel )

Puebla

Esta mañana, el arzobispo de Puebla Víctor Sánchez Espinosa encabezó la misa e imposición de la ceniza, que marca el comienzo de la Cuaresma para la iglesia católica.

La Cuaresma

"La Cuaresma es el tiempo que precede y dispone a la celebración de la Pascua. Es un tiempo de escucha de la Palabra de Dios y de conversión, de preparación y de memoria del Bautismo, de reconciliación con Dios y con los hermanos". Desde finales del siglo II, los cristianos comenzaron a preparase a la Pascua anual con dos días de ayuno riguroso. Pero fue en el siglo IV cuando nació la Cuaresma, cuyo cómputo fue variando, hasta quedar en cuarenta días, recordando el tiempo en que Jesús oró y ayunó en el desierto (cfr. Mt 4, 1-2). La Cuaresma termina la tarde del Jueves Santo con la liturgia de la Cena del Señor, que da comienzo al Triduo Pascual. Así como el Espíritu Santo condujo a Jesús al desierto, ahora guía a la Iglesia a la Cuaresma (3), para que, como Él, vivamos un encuentro con Dios, a través de su Palabra, de los sacramentos, de la oración, de la penitencia y del amor al prójimo, y así afrontemos con Cristo "el combate contra el espíritu del mal".

Miércoles de ceniza

La Cuaresma inicia con la imposición de la ceniza y la penitencia (ayuno y abstinencia). La ceniza se usaba ya desde el Antiguo Testamento como signo penitencial (cfr. Jb 42, 6), inspirándose en Gn 2, 7: "Dios formó al hombre con polvo de la tierra", y en Qo 3, 20: "Todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo". En los primeros siglos del cristianismo la imposición de la ceniza era gesto del camino cuaresmal de los "penitentes". Pero a partir del siglo X fue común para toda la comunidad. Las fórmulas de la imposición de la ceniza se inspiran en Gn 3, 19: "Recuerda que polvo eres y al polvo volverás", y en Mc 1, 15: "Arrepiéntete y cree en el Evangelio".

La ceniza procede de los ramos bendecidos el Domingo de la Pasión del Señor del año anterior, siguiendo una costumbre del siglo XII. Los creyentes reciben o se imponen ellos mismos la ceniza en señal de arrepentimiento y penitencia, recordando que esta vida temporal, con todo y sus sufrimientos terminará, y que después de ella Dios nos invita a la alegría eterna del Cielo, para lo cual es necesario arrepentirnos, es decir, quitar las cadenas del pecado que no nos permiten avanzar, y creer en el Evangelio, que es Jesús, quien nos invita a vivir plenamente aquí en la tierra y eternamente en el Cielo, amándolo a Él y al prójimo.

La penitencia

La penitencia cuaresmal –ayuno y abstinencia-, junto con la limosna y la oración, tiene por objetivo conformarnos con la "mirada" amorosa de Jesús, y así, aprender a preocuparnos y ocuparnos de las necesidades materiales y espirituales del prójimo. El ayuno, que debe observarse el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, obliga de los 18 hasta los 59 años, y consiste en hacer una sola comida fuerte al día, y dos muy ligeras. La abstinencia, que obliga a partir de lo 14 años, consiste en no comer carne roja, y debe observarse estrictamente el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Los demás viernes se puede suplir por la abstinencia de los alimentos que mas nos gustan, o por una especial obra de caridad o de piedad, o por algún otro sacrificio voluntario.