Conviven entre olores pestilentes y falta de agua

En la colonia Revolución de Gómez Palacio se han acostumbrado a tener el agua negra circulando en la calle, en tanto que el agua potable escasea en sus domicilios.

Gómez Palacio, Durango

El olor pestilente de las cañerías circula junto al agua inmunda en la colonia Revolución de Gómez Palacio, donde los habitantes se han acostumbrado a tener el agua negra circulando en la calle en tanto que el agua potable escasea en sus domicilios.

Al llegar entre la avenida Pereyra y la calle Vidaña, lo primero que se aprecia es un neumático asomándose por un enorme bache al que junto con la llanta, se le instalaron dos postes con sus respectivas cintas amarillas que advierten del peligro a los conductores.

Al avanzar por la calle Enrique Vidaña Fierro, se observa en el cordón cuneta el encharcamiento de aguas negras y el hilillo de agua de drenaje que corre por encima de una tapa de alcantarilla.

“A mi vecina se le inunda el patio con agua de drenaje. Aquí estamos olvidados porque tenemos el bache, el pavimento estropeado, el drenaje que se sale y el agua potable que no tiene presión”.

La señora María Teresa Morales explicó que tiene al menos diez días que se reportó la situación al Sistema Descentralizado de Agua y Alcantarillado. Y aunque fueron a verificar la fuga, se les indicó que debían regresar con maquinaria pesada para poder remediar el problema.

Dijo que se trata de añejo porque los vecinos tienen de costado a una empresa lechera que también debe abrir constantemente tres registros para “destaponear” el drenaje.

Incluso precisó la señora, una alcantarilla fue sustituida por una tapa de madera para poder realizar las maniobras con rapidez.

“A mi vecina se le inunda el patio con agua de drenaje. Aquí estamos olvidados porque tenemos el bache, el pavimento estropeado, el drenaje que se sale y el agua potable que no tiene presión”, indicó la señora.

Esta situación también fue confirmada por la señora Viviana Peña Nuñez quien asegura que la primera pavimentación en la colonia la realizó Carlos Herrera como alcalde en 1974.

“Cuando llegamos aquí no habían bardas de la empresa. Teníamos un corral con vacas. Nosotros creemos que los problemas son porque mandan por el drenaje mucha grasa de la lechera. Aquí es un problema porque huele siempre a aguas negras y en nuestras casas no tenemos agua potable”.

Doña Viviana permite que se haga un registro fotográfico de su patio. En él se observa un tinaco que sirve para almacenar agua potable.

Aseguró que sus hijas y ella se deben levantar temprano para acopiar el líquido. De lo contrario se quedan sin poderse bañar o hacer la comida.