Hay más cocodrilos que nutrias y jaibas en la zona

Depredación, mala calidad del agua en su hábitat, competencia con otras especies y falta de alimento, han casi extinto la fauna del área, refiere oceanólogo Marcelo René García Hernández.
Los llamados perros de agua se han visto en la laguna del Chairel, pero de forma escasa.
Los llamados perros de agua se han visto en la laguna del Chairel, pero de forma escasa. (José Luis Tapia)

Tampico

Las especies endémicas de la zona sur del estado y otras que se han adaptado a los ecosistemas locales se encuentran en crisis, ya que mientras la nutria y la jaiba han disminuido su población, el cocodrilo ha expandido su hábitat a tal grado de hablar de sobrepoblación.

El estatus de los animales que son icónicos de Tampico y Ciudad Madero es complejo, pues aunque cada uno vive una problemática específica, todos sufren por falta de un control o por la depredación humana, según señalan los especialistas.

"La depredación, la mala calidad del agua en su hábitat y la competencia con otras especies para su alimento y sitios de anidación, han casi extinto a las nutrias", declaró el oceanólogo Marcelo René García Hernández, refiriéndose al animal que es un símbolo del puerto.

Y es que, inclusive, el nombre de Tampico -en el vocablo huasteco significa "lugar de perros de agua" y como referencia a la nutria, que era común encontrársele en los cuerpos de agua de rodean esta zona, hasta aparece en el escudo de armas del municipio.

Sin embargo la pesca furtiva, la explosión demográfica y otros factores medioambientales llevaron al mencionado mamífero a dejar las zonas visibles para buscar puntos recónditos ubicados dentro del sistema lagunario del sur de Tamaulipas.

De acuerdo al especialista, el mismo cocodrilo moreletii, que no es endémico de la zona, alejó a la nutria de las zonas lagunarias visibles hasta aquellas que no son muy visitadas o cuyo acceso al público no es común, como La Vega Escondida.

Dicha zona protegida se encuentra en la parte noroeste del municipio, entre las lagunas del Chairel, La Escondida y La Costa, al igual que una sección del río Tamesí.

Se trata de una reserva de 2 mil 217 hectáreas de extensión que se ha vuelto el hábitat ideal de la nutria, al estar alejado del humano.

El cocodrilo moreletii se ha convertido en un ícono de Tampico en las últimas dos décadas, a pesar de no ser originario de la zona; sin embargo ha abarrotado las lagunas al borde de salirse de control, aseguró el ambientalista Marcelo René, pues no hay un censo que brinde parámetros sobre su población.

Un ejemplo claro de que las lagunas tienen problemas de sobrepoblación de cocodrilos son las de Madero, Tampico y Altamira, debido a que en temporada de lluvias salen a las zonas urbanas o habitables en busca de alimentos y son constantes los encuentros con humanos.

René García refirió que "a pesar del número en crecimiento del cocodrilo moreletii, no se le puede matar o hacer algún daño porque está bajo el listado de especies en protección especial, por lo cual es un delito federal lastimarlo". Un ejemplo sobre la falta de control del saurio es la laguna del Carpintero, ubicada en el centro de la ciudad.

El oceanólogo detalló que obtuvo el censo que el ex alcalde porteño Arturo Elizondo Naranjo efectuó en su gobierno (2002-2004), en donde solamente había 60 adultos.

Hoy la población se ha superado y una muestra de esto es que los cocodrilos han logrado aparecer en el agua salada de playa Miramar, cuando su hábitat es el agua dulce. Esto se debe a que los machos dominantes alejan a los más pequeños, que se obligan a irse a otros sitios en busca de comida.

La jaiba es el símbolo de Tampico por excelencia, debido a su gastronomía e inclusive es el mote del equipo local de futbol: la Jaiba Brava, del cual se desprende que a los tampiqueños se les llame jaibos.

El biólogo Walton Estrada Aguillón, director de Grupo Conservadores de la Biodiversidad y Educadores Ambientales (COBEA), aseguró que "las poblaciones del crustáceo ha bajado muchísimo debido a la pesquería excesiva, ya que la jaiba se ha pescado desde hace muchos años".

Explicó que los pescadores sacan la jaiba muy pequeña y con huevos, no la dejan reproducirse y merma considerablemente la población. Cuenta, que hace 30 o 20 años, el tamaño de la jaiba era considerablemente más grande que la que hoy se pesca.

Para el biólogo una de las medidas que podrían contribuir a la defensa de la especie es la de regular su pesca, que exista un mayor control y sobre todo combatir la pesca furtiva en las costas locales.

"No dejan o dan oportunidad a que se generen nuevas camadas. La pesca de jaiba con hueva debería de estar vedada y se debe crear conciencia entre la gente, de que si sacan jaiba con hueva o jaiba pequeña hay que darle oportunidad de que crezca y se reproduzca", declaró el especialista.

La arribazón de tortugas lora a las costas del Golfo de México en este año ha visto un incremento, a pesar de todo lo que ha sido lastimado el mar con derrames de hidrocarburo, refieren especialistas, pero aún es una especie que tiene como principal reto a vencer la basura de los mares y playas.

"La destrucción de las playas de anidación, basura tanto en playa como en el mar, la destrucción de sus áreas de alimentación, la salud del Golfo de México, el cambio climático por nombrar algunos, son los principales retos de la tortuga lora", enumeró Georgina Téllez Conde, coordinadora de la asociación civil Gaviota Vida Marina.

Insistió que los ambientalistas locales, los responsables de los campamentos y la ciudadanía han logrado defender a los quelonios, que por ejemplo en este año, en playa Miramar, tuvieron 450 arribazones de tortugas contra 200 registradas en 2015.

"La lora está bajo un programa binacional, en México es la CONANPGLADYS PORTER ZOO representados por CDEN Sociedad Civil en Miramar, ahí participamos muchos voluntarios como nosotros", apuntó la defensora de la vida silvestre.