El cine mexicano debe vivir de la taquilla

El contenido y la calidad de una película es lo que motiva a los cinéfilos a pagar un boleto paa ingresar a una sala de cine.

Guadalajara

Es un gran reto que una película mexicana permanezca varios meses en las marquesinas de las cadenas de exhibición, las producciones en ocasiones tardan años en realizarse y solamente duran entre una o dos semanas en la cartelera comercial.

¿Qué motiva a la gente a pagar un boleto? ¿Cuál es la fórmula para llevar a la gente a las salas de cine? ¿Se requiere contratar actores o directores de renombre? ¿Es el contenido? ¿Influye la opinión de un crítico de cine? o ¿Motiva la recomendación de boca a boca?

La permanencia en pantalla de las películas nacionales es corta, pocas duran semanas, también la piratería afecta a la industria cinematográfica, al igual que las descargas digitales y la temporada de estrenos, todos son factores que influyen en el incremento o la baja en la taquilla. La Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (CANACINE) informó que el año pasado 17.24 millones de espectadores compraron un boleto para ver una cinta, el número fue menor a 2014, el cual tuvo un ingreso de 23.42 millones.

René Pereyra, director de El Arribo de Conrado Sierra, afirmó que es lamentable que duren poco tiempo las cintas mexicanas en exhibición y pidió que no se juzgue su éxito en una semana.

“La mejor publicidad es de voz a voz. A la siguiente semana la quitan y es de terror, porque te quedas endeudado”. El productor de Argos, Epigmenio Ibarra, considera que es importante que los creadores de contenido tomen más en cuenta a las audiencias para ofrecerles una producción de alta calidad
con el fin de que llegue el producto.

“El cine debe vivir de la taquilla, no del subsidio, tenemos que tener la obligación de hacer cosas que la gente vea y tenemos que hacer todo para que la gente llegue a la cita en la pantalla”.

Ibarra explicó que en la actualidad la vida de una película es fulminante, sin embargo destacó que lo importante es realizar productos con calidad para que las películas mexicanas tengan una larga y productiva vida”, afirmó durante su paso por el Festival Internacional de Cine en Guadalajara.

Recordó que la película Sexo, pudor y lágrimas duró 17 semanas en exhibición, algo extraño para una producción mexicana, la cual tuvo un registro de seis millones de espectadores. 

Otro factor que influye en la taquilla es la temporada de estreno, Epigmenio Ibarra reflexionó que Argos tardó cinco años en lanzar la versión de cine de la exitosa serie de televisión Las Aparicio.

“No nos fue como esperábamos, nos desconcierta y vamos a estudiar el fenómeno, tuvimos confianza por lo que habíamos vivido en las funciones de Morelia y Guadalajara, nos indicaba buena respuesta, pero no jaló en la pantalla como esperábamos, es triste ni modo, no siempre se gana. Tenemos que analizar qué nos pasó”.

Ibarra afirmó que no existe una clave para seguir en la cartelera “lo que pasa es que aumentas el número de copias y tienes éxito, pero se agota la cuota, ya la fórmula no es duración, sino masividad en el estreno y cantidad de pantallas. La dictadura son los espectadores, si no llenas las salas te quitan”.

Por su parte, el director de Relaciones Públicas de Cinépolis, Ramón Ramírez, dijo que las películas mexicanas duran poco tiempo en la cartelera no por una regla o política de la empresa de exhibición, todo lo dicta el gusto del público. 

“El cine mexicano camina por dos carreteras, una es la autopista de los festivales en donde son reconocidos y otra la parte comercial, que es cuando la gente paga un boleto en un mercado más abierto. Nosotros no demeritamos que sea una película mexicana o extranjera.

“La exhibición en el primer fin de semana es relevante para tener un termómetro de qué tan bien le puede ir a una película en una corrida normal”.

Afirmó que no solamente las cintas mexicanas duran tan poco en las pantallas, también muchas producciones de Hollywood permanecen una semana en cartelera y con pocas copias.

“Varias películas pasan sin pena ni gloria con muy pocos asistentes. Hay realizadores que están entendiendo perfectamente que es un tema de decisión a dónde quieres conducir, lo que vas a producir”, explicó Ramón Ramírez. Explicó que Nosotros los nobles rompió la inercia y después de diez años la gente asistió a ver películas mexicanas. También al público le encantó No se aceptan devoluciones, la cual llenó las butacas y está ubicada dentro de las diez
producciones más taquilleras en la historia del cine mexicano.

“La apuesta es tener buenas historias, pero es relativo porque depende del gusto de la gente por diferentes géneros. Los asistentes pagan un boleto, es justo que vea algo que realmente disfrute, como exhibidores el reto es llevar a las pantallas historias que gusten”.

Afirmó que la empresa que representa, además de ser la cadena más importante de exhibición en México ha apoyado la distribución y promoción de producciones, como fue el caso de los documentales Presunto Culpable y De Panzazo, al igual que las películas La Jaula de Oro y El Profeta.

“Cinépolis ha participado en más de 12 coproducciones mexicanas. Además el Festival de Cine de Morelia apoya a los realizadores mexicanos que empiezan sus carreras en el cine haciendo cortometrajes y documentales. En el tour de cine Francés cada una de las películas empieza con un corto mexicano”.

Destacó que la empresa se esfuerza por exhibir buen cine, sin importar la nacionalidad y afirmó que hay varios ejemplos en los que la cadena ha apoyado a varios títulos mexicanos.

“No está padre aparecer como los malos de la película, cuando en realidad apoyamos fuerte y hay discursos muy bien comprados que son parciales y no ven el panorama perfecto. Entiendo que un realizador puede decir que su película no tuvo más que mil asistentes y no lo ayudamos. Habrá que hacer un juicio de valor”.

Ramón Ramírez afirmó que los hermanos Fernando y Billy Rovzar, productores de Lemon Films, ya entendieron que deben realizar un cine que guste a la gente como lo hicieron con las películas: Matando Cabos, Kilómetro 31, Salvando al Soldado Pérez, Después de Lucía y Sultanes del Sur, por mencionar algunos títulos.

Abundó que también apoyaron al director y guionista tapatío Manolo Caro creador de No sé si cortarme las venas o dejármelas largas, Elvira te daría mi vida pero la estoy usando y adelantó que en noviembre entrará a la cartelera su nueva cinta La vida inmoral de la pareja ideal.

“En otras industrias, el cine local no busca que toda su recuperación sea a través de una sola ventana de exhibición, ya que una película tiene una vida, primero en el pantalla, después pago por evento, canales de cable, televisión abierta y exportación al mercado extranjero. 

“Todos tenemos responsabilidad, no solo el exhibidor, porque a veces pareciera que nosotros somos responsables de que a una película le vaya bien. Tiene que ser un producto que le guste a la gente y no hablo en términos de calidad, puede ser una película bien hecha, pero no le gusta a la gente y no es taquillera”.

Ramón Ramírez adelantó que la siguiente película que apoyarán en su distribución será Desierto, de Jonás Cuarón, que entrará a la cartelera en abril.

También promoverán 7:19 de Jorge Michel Grau, la cual trata sobre el terremoto de 1985, actúan Demián Bichir y Héctor Bonilla. Ramón Ramírez destacó que los mexicanos consumen bastante cine, pero lamentablemente muchos compran películas piratas, lo que ocasiona un problema para la productividad
de la industria. También afecta la descarga de manera ilegal en las plataformas digitales.

INGRESO EN TAQUILLA
600 millones de pesos, No se aceptan devoluciones
300 millones pesos, Nosotros los Nobles
126 millones 600 mil pesos, A la mala
167 millones de pesos, Un gallo con
muchos huevos
54 millones de pesos, Don Gato: El inicio
de la pandilla
30 millones 480 mil pesos, Archivo 253
23 millones 50 mil pesos, Elvira te daría
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16 millones 710 mil, Por mis bigotes
11 millones 900 mil pesos, Una última y
nos vamos