Tecnologías no orientadas afecta hasta a los mejores estudiantes

Catedrático de la UVM propone métodos para que los alumnos se concentren en las clases y no en las redes sociales.
El académico propone un mayor dinamismo en las clases
El académico propone un mayor dinamismo en las clases (Especial)

Guadalajara

Las nuevas tecnologías han provocado que el comportamiento de los jóvenes universitarios registre modificaciones con respecto a las generaciones pasadas. A decir de Roberto Ramírez Rosales, catedrático de la Universidad del Valle de México (UVM), hasta los mejores alumnos podrían verse afectados de no tener una orientación tecnológica.

Y, es que, aclaró, la tecnología como todo, es una excelente herramienta cuando el usuario sabe utilizarla y no cae en excesos, pues el problema principal que dijo se observan en clases, es que dan mayor peso a la atención de las redes sociales que de la explicación, lo que deriva en bajo rendimiento escolar.

"Se les puede sacar mucho provecho al ser herramientas didácticas muy poderosas. El problema es cuando atienden las redes sociales y no la explicación. Entonces ahí es cuando la tecnología no enfocada u orientada puede ser perjudicial"

Una de las formas para orientar las herramientas de mayor uso, permitido y no en las aulas educativas: computadoras portátiles, tabletas y celulares, es aprovechando la información que instituciones educativas de reconocimiento internacional sube a sus plataformas. "Me ha tocado ver cuando jóvenes nos llevan tareas basadas en fuentes internacionales, de instituciones reconocidas como Harvard, que suben sus materiales a la red, y eso es motivante"

Lo que no debe hacerse para evitar distracciones es permitir el uso de estos aparatos para fines no académicos dentro de clases. Y no debe de observarse como una prohibición, sino como una estrategia de aprendizaje. Por ejemplo, Ramírez Rosales comentó que en las clases que imparte coloca una pequeña penalización (simbólica) a los estudiantes que hacen uso irracional del aparato, teniendo hasta el momento, señaló, una respuesta positiva.

Por otro lado, comentó que la utilización de estos dispositivos ha disminuido la productividad de los estudiantes al registrarse mayor número de faltas ortográficas. "Como el celular las corrige, el word también ayuda, a la hora de que lo escriben manual, vemos que les cuesta más trabajo"

Las tareas de investigación son también más deficientes, puesto que pocos son los que acuden a las bibliotecas o consultan mayor número de fuentes. Regularmente se quedan con las primeras páginas que les arroja el internet. "Los estudiantes más dedicados son quienes atienden menos las tecnologías y consultan más fuentes, pero cuando se dejan asombrar por la red, evidentemente se nota una baja"

De ahí, indicó que como propuestas para sumar al aprendizaje en lugar de restar con el uso de las tecnologías, los docentes deben estar al tanto de su clase, promover mayor dinamismo en ellas y eficiencia para que los jóvenes no se aburran rápidamente y caigan en la tentación del celular. Tienen que enseñarles a los chicos a investigar tanto en internet como en bibliotecas, ayudarles a reconocer las fuentes verídicas y, sobre todo, pedirles que ejemplifiquen y expongan lo investigado de manera oral. Son herramientas que facilitarán, comentó el académico la experiencia de enseñanza-aprendizaje entre el profesor y el estudiante.