Armas de fuego son segunda causa de muerte de jóvenes en Jalisco

Estudio revela que 36% de los universitarios desearían tener una pistola.
El 28% de las víctimas en algún hecho delictivo
El 28% de las víctimas en algún hecho delictivo (Maricarmen Rello)

Guadalajara

Las defunciones por arma de fuego ocupan la segunda causa de muerte de jóvenes en Jalisco, apenas antecedida por los accidentes viales y superando cualquier enfermedad. Pese a esta incidencia aumenta el interés por tener una pistola a la mano.

Así lo revela una investigación realizada por el Centro de Estudios en Salud, Población y Desarrollo Humano del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

"A nivel nacional las armas de fuego provocaron la mayor cantidad de defunciones en jóvenes entre 15 y 24 años de edad en 2012", informó Guillermo Julián González, investigador de este centro, tras referir que ese año se presentaron 4,901 muertes por homicidios, suicidios, accidentes y otros eventos de intención no determinada por el uso de este tipo de armas.

En Jalisco, durante el mismo año se presentaron 253 defunciones por dicha causa, en 28% de ellas fueron víctimas de algún hecho delictivo.

El estudio encabezado por González encuestó a 650 estudiantes de la UdeG menores a 26 años, y el 36% admitió que le gustaría tener un arma de fuego propia (49.4% varones y 23.5% mujeres).

Asimismo destaca que 35% conoce a algún amigo que tiene armas de fuego en su casa y 12% sabe que hay una en su propio hogar.

Casi 2 de cada diez encuestados (1.9) ha disparado alguna vez un arma de fuego mientras que 23% supo de compañeros que llevaban éstas a la preparatoria.

De acuerdo con el investigador, el deseo de tener un arma de fuego está asociado con la percepción de inseguridad "de que el Estado no cumple su labor de proteger" a los ciudadanos y optan por auto protegerse.

Sin embargo, Guillermo Julián González citó estudios que demuestran que aumenta 43% el riesgo de accidentes por arma de fuego entre quienes las tienen en sus hogares antes de herir a un agresor.