La casa ganó: abre casino

El centro de apuestas Broadway, ubicado en Revolución, abrió sus puertas la noche de este sábado.
El establecimiento abrió sus puertas, luego de que el municipio corroborara que el permiso de uso de suelo que tenía era real.
El establecimiento abrió sus puertas, luego de que el municipio corroborara que el permiso de uso de suelo que tenía era real. (Eduardo Mendieta Sánchez)

Monterrey

Pese a la polémica desatada por los permisos que aparecieron al término del gobierno de Margarita Arellanes, el casino Broadway Revolución ganó la jugada.

La casa de apuestas, ubicada sobre la avenida Revolución, en la colonia Ladrillera, abrió sus puertas la noche del sábado por parte del permisionario El Palacio de los Números, SA de CV, y Operadora Lami.

En un recorrido realizado se pudo observar la entrada y salida de clientes, la mayoría mujeres, que entraban por el acceso principal, instalado a un costado de un complejo de cines.

El lunes pasado, MILENIO Monterrey informó sobre la apertura de dos casas de apuestas, el Broadway y el Premiere, esta segunda ubicada sobre avenida Lincoln, en la colonia San Jorge, en la Plaza Adana, con permisos de uso de suelo otorgados en 2005 y 2008, respectivamente.

Ese mismo día, Jesús Hurtado, secretario del Ayuntamiento, reconoció los documentos que fueron validados por Jorge Longoria Treviño y Sergio Ríos, entonces secretarios de Desarrollo Urbano y Ecología municipales, respectivamente, durante las administraciones encabezadas por Ricardo Canavati y Adalberto Madero.

Sin embargo, durante la semana se informó que en 2013 el permiso de uso de suelo del entonces llamado Crystal Palace era apócrifo. En entrevista, Longoria Treviño reconoció haber dado su firma para el permiso de uso de suelo para casa de apuestas, cines, boliches y centro de convenciones en un hecho recurrente cuando se valida un documento, sin embargo afirmó que él no daba permisos para instalar un casino, ya que esto es atribución de la Secretaría de Gobernación.

Durante el recorrido se pudo constatar que los clientes llegaban en sus propios automóviles, en taxis o a pie con familiares, esposos o amigos.