Siete años después, destrabaron conflicto Tuapurie y Ejecutivo

Una ceremonia en el Paso del Oso pondrá fin a la controversia judicial que enfrentó a indígenas con autoridades por una carretera que se les quiso imponer.

Guadalajara

Siete años y medio después de que comenzó el conflicto, parece que la resolución de las profundas diferencias entre la comunidad indígena de Tuapurie (Santa Catarina Cuexcomatitlán) y el gobierno de Jalisco, comienzan a llegar a su fin. Hoy, una ceremonia sagrada en el sitio denominado Paso del Oso, las autoridades comunales y los ingenieros de Infraestructura y Obra Pública retomarán un proyecto de camino ecológico con el que dan vuelta a la hoja del conflicto desatado por una obra que quiso ser impuesta por el gobierno anterior, y que destruyó justamente esa estación mística del periplo anual a Wirikuta.

“Hemos logrado llegar ya al acuerdo del cumplimiento sustituto de la sentencia 596/2008, que desde el 4 de junio de 2011 condenó a la entonces Secretaría de Desarrollo Urbano [hoy SIOP] a reparar los daños ocasionados por las obras; hubo mucha voluntad de las partes, logramos recuperar la confianza de los comuneros, y el pasado 13 de marzo, en el poblado Pochotita, la asamblea general aprobó de forma unánime el acuerdo de reconstruir los 19 kilómetros con un camino ecológico en piedra ahogada y con huella de concreto en dos franjas que facilitará el tránsito de vehículos; también hemos dado preferencia a dar empleo a personas de la propia comunidad”, dijo a MILENIO JALISCO la responsable jurídica de la SIOP, Julieta Parra.

La funcionaria viajó con un grupo de trabajo de la secretaría a la ceremonia de este mediodía, que se prolongará al domingo. La pretensión es que los trabajos de restauración permitan reconstruir primero el Paso del Oso, donde demorarán unos tres meses,  y después se atienda el trazo completo de la carretera. La SIOP cuenta para arrancar los trabajos con 20 millones de pesos. “La ceremonia es para pedir perdón a la madre Naturaleza, al tiempo de también obtener su permiso para hacer los trabajos, de lo que ellos han llamado un camino-jardín”.

La trascendencia de este acuerdo rebasa el ámbito de la propia comunidad wixárika; al poder reabrirse a la circulación 19 km, se logra completar el trazo de la carretera Bolaños-Huejuquilla y habitantes de las inmediaciones, huicholes y mestizos, tendrán oportunidad de comunicarse con más rapidez, además del ingreso de servicios públicos esenciales para zonas con problemas de pobreza extrema.

Las autoridades que recibirán a los visitantes las encabeza el presidente del comisariado de bienes comunales, Minjares Valdés Bautista, y el gobernador tradicional, José Bautista Dominguez. Los participantes arrancarán la ceremonia por la tarde y velarán hasta el amanecer.

El mandato judicial: “se concedió el amparo y protección de la justicia federal para el efecto de que la autoridad responsable Sedeur del estado de Jalisco deje insubsistente todos los actos inherentes a la ejecución del proyecto carretero Bolaños –Huejuquilla El Alto, específicamente del kilómetro 70 más 400 [metros] al 89 más 580, que afecten la propiedad de la parte quejosa…”, dijo el juez I de Distrito de esta ciudad el 26 de mayo de 2014.

El asunto nació en noviembre de 2007, cuando una asamblea de Tuapurie rechazó las obras que ya realizaba la Sedeur. En febrero de 2008, los afectados establecieron un plantón permanente en la Ciénega de los Caballos, y detuvieron las obras. En ese contexto, la Sedeur mostró a MILENIO JALISCO actas de asamblea donde se demostraría que los indígenas habían votado a favor de la carretera; pero en realidad se trataba de un documento falsificado en las oficinas de la dependencia con firmas de la autoridad comunal  a las que se anexaron firmas de asistencia. La ceremonia de hoy pretende dejar atrás esa historia de fraude y abusos.