Un trabajo con honradez y en silencio

El carpintero Jorge Soria se enfrenta al reto diario de hacer y perder clientes. Su domicilio está a espaldas de la maquiladora Liga Mayor en Francisco I. Madero, Coahuila, aquí su historia. 

Francisco I. Madero, Coahuila

Entro al negocio cargado del ruido de una máquina cortadora. Al verme el carpintero inmediatamente apaga el aparato y se remite a su escritorio.

Intento presentarme, explicarle que soy reportera y que me interesa hacer una semblanza de su trabajo. Él me extiende una libreta y un lápiz en tanto me dice: Soy sordo, escríbame lo que necesita como una orden.

Entonces reparo en el silencio verdadero. Fuera de la máquina no existe la estridencia romántica de una canción escupida por las bocinas de un radio. Tampoco hay imágenes sugerentes de mujeres semidesnudas, la carpintería de Jorge Soria Meléndez es de una sobriedad impecable. Él es el dueño y el único trabajador en el sitio.

Empieza el diálogo de papel y mis intenciones son escritas con rapidez. Y él acepta a condición de que toda pregunta sea dibujada porque aunque habla con suavidad, él no sabe aún leer los labios.

¿Cómo se llama y cuántos años tiene?

"Soy un buen carpintero, hago las cosas como antes, aquí no se usan grapas que a la larga desbaratan los muebles, sé que a la gente le gusta lo macizo como los que yo hago, dura toda la vida”.

Me llamo Jorge Soria y tengo 49. Soy carpintero desde hace 30 y desde hace veinte soy sordo. He sufrido para salir adelante porque hay gente que no le gusta batallar cuando le pido que escriba lo que necesita para hacerle un presupuesto. He batallado por mi sordera.

¿Cuántos trabajos realiza al mes, aproximadamente?

Como unos cuatro trabajos entre cocinas y reparaciones de sillas y otros muebles.

¿Y cuánto invierte para mantener su negocio?

Pues pago una renta de mil 200 pesos más el agua y la luz. Aquí se junta para chivear y para la renta.

¿Ha recibido apoyo de cualquier gobierno para poder continuar trabajando?

No. Son muchos trámites y vueltas. Por mi condición he metido proyectos en instancias que dicen que ayudan a personas con capacidades diferentes pero no he recibido nada. Tengo un año que abrí la carpintería porque cuando perdí la capacidad de escuchar me daba vergüenza, duré dos años escondiéndome, trabajaba en mi casa reparando cosas, electrodomésticos.

Consciente de que debe evitar gritar al conversar, por momentos modula su voz al grado de perderse en el viento. Entonces quien escribe debe separar la vista del papel, también en intención de escucharle mejor.

Jorge recuerda que en el tiempo en que debió asimilar la pérdida de la audición trabajó como jornalero agrícola. Asegura que pasó momentos muy duros realizando siembras y levantando cosechas.

Y también cuidando chivas en el campo. Todo para evitar los señalamientos y burlas que no escuchaba pero que sentía en las miradas y conductas de la gente.

¿Y cómo le ha ido en el negocio?

"Voy agarrando clientela y la voy perdiendo también. Aquí se batalla todos los días porque algunos sí agarran la pluma para escribirme pero otros, por las prisas, se alejan y se van. Hay gente que viene rápido y no quiere escribir. Y esto es muy difícil porque de mi trabajo depende mi mujer, una hija, una nieta y mi hijo, que ya agarró trabajo".

Con domicilio a espaldas de la maquiladora Liga Mayor, este carpintero se esfuerza todos los días para salir adelante porque su discapacidad, contrario a lo que podría pensarse, no inhibe las intenciones que tienen algunos clientes para aprovechar su situación.

"A veces tengo problemas en los acuerdos que se hacen sobre los precios del trabajo. Sí, he entregado trabajos con recibos en mano y me dicen que no era el costo que acordamos, muchas veces me quieren bajar el costo".

Para Jorge es vital cualquier apoyo económico porque aunque esta temporada es buena y mucha gente quiere rehabilitar un mueble por cuestiones sentimentales, se deben comprar insumos y mantener el gasto corriente. De ahí la importancia de su solicitud pública:

"No sé si en verdad pudiera acceder a un crédito del gobierno, creo que para eso se debe de dar una buena mordida para que llegue el proyecto. Antes sacaba los muebles a la calle, a la vista de la gente pero con este alcalde (David Flores Lavenant) no se puede, ahorita sacamos y nos arrinconan de nuevo".

"Por mi condición he metido proyectos en instancias que dicen que ayudan a personas con capacidades diferentes pero no he recibido nada".

"Ahorita tengo empeñada una cámara como la suya, que es de mi hija. Ella estudió ingeniería y afortunadamente ya terminó la carrera. Si de verdad hay ayuda del gobierno yo les pido ese apoyo porque puse mi negocio con muchas esperanzas".

Jorge Soria Meléndez sabe también que al perder la audición su capacidad de percepción se desarrolló. Y como buen carpintero mantiene un lenguaje único con sus instrumentos de trabajo.

"Me he podido mantener hasta ahorita, yo siento el trabajo con las manos, las vibraciones de las máquinas y de la madera. Y soy un buen carpintero, hago las cosas como antes, aquí no se usan grapas que a la larga desbaratan los muebles, sé que a la gente le gusta lo macizo y un mueble así, como los que yo hago, dura toda la vida".