Gana terreno "el pecado de la carne" en Semana Santa

Cada vez son menos las personas que no compran carne de res o cerdo en esta temporada de Cuaresma, revelan propietarios y empleados de carnicerías.

Monterrey

El negocio de la venta y distribución de carne podría parecer el más afectado durante las épocas de Cuaresma y Semana Santa, por la disminución del consumo debido a la tradición de la religión católica.

Sin embargo, personas involucradas en la industria negaron que esto signifique un dramático golpe económico para sus carnicerías, pues según lo observado por los comerciantes, en la sociedad regiomontana el ayuno es cada vez menos practicado por los creyentes.

Lo anterior fue comprobado en una de las cuatro sucursales de la tienda “María Cristina”, ubicada en la colonia Villa de San Miguel, en Guadalupe.

El lugar se localiza sobre la transitada avenida Pilastra, a pocos metros de una primaria y una tortillería. Al pasar por dicha arteria, es posible notar que los cajones de estacionamiento de la carnicería permanecen ocupados todo el tiempo, mientras gente entra y sale presurosamente por las puertas de cristal, sosteniendo más de una bolsa de plástico que al interior contiene diversos productos.

La administración está a cargo de René Lucio, quien explicó que aunque la venta de carne de res, cerdo y pollo disminuye muy ligeramente, los ingresos no se ven seriamente afectados, debido en gran parte al incremento de hasta 50 por ciento en la venta de pescado.

“Sí baja, pero no tanto, digamos que un 20 por ciento. En estas épocas de Cuaresma, los viernes se incrementa más la venta de pescado, pero en realidad, toda la carne se vende”, comenta.

Añadió que, en comparación con años anteriores, cada vez es menos la gente que continúa absteniéndose de consumir carne durante estas fechas.

“Cada año van disminuyendo los ayunos. Antes la gente no compraba carne, y pues no tenía caso que abriéramos”, señala Lucio.

En este local se cuenta con al menos 20 empleados que, en múltiples ocasiones, no se dan abasto para atender a la clientela, sobre todo a la hora del mediodía.

No obstante, es también en Semana Santa cuando la demanda de productos para asar carne aumenta, tales como carbón, sazonadores, salsas, tostadas, verduras, refrescos y artículos desechables.

“En los días de Semana Santa, los días fuertes, se maneja mucho lo que son las carnes asadas, por lo de los ríos y las albercas (…) como antes muchos negocios cerraban, ya no, porque sí hay mucha gente.

“Lo que se vende es carbón, verduras, salsas, refrescos, tostadas; como nosotros manejamos todo lo que tiene que ver con fiesta, desechables, todo eso”.

La misma percepción fue expresada por el encargado de una sucursal de la conocida carnicería Ramos, específicamente la que se encuentra sobre la avenida Revolución, al sur de Monterrey.

Al igual que “María Cristina”, este negocio recibe constantemente a gran cantidad de personas, por lo que al llegar, la mayoría de las ocasiones es necesario formarse en una fila con más de cinco personas adelante.

Santiago es el gerente, y aunque no proporcionó mayores detalles, aseguró que el comercio de carne en las semanas de Cuaresma se da casi de la misma manera que en otras temporadas del año.

Al cuestionarle cuánto descendían las ventas durante la vigilia, respondió: “fíjate que no es mucho. Un 20 por ciento a lo mucho”.

Asimismo, mencionó que los productos para la carne asada son solicitados con mayor frecuencia durante la Semana Santa, de la misma forma que sucede en la primera carnicería mencionada.

“Como que la gente ya no se apega a esa tradición”, señaló.

Y aunque la tendencia del abandono de esta costumbre es corroborada por varios comerciantes, también existen aquellos que en las épocas cuaresmales dependen prácticamente de la venta de pescado.

Tal es el caso de la carnicería “Murillo”, un local mucho más pequeño que los anteriores, ubicado a lado de un terreno baldío sobre una calle poco transitada, al interior de la colonia Pedregal de Linda Vista, en Guadalupe.

Aquí la clientela no hace largas filas para ser atendida, excepto los domingos por la mañana, cuando los vecinos hambrientos y en pijama acuden por la típica barbacoa para el almuerzo.

En sus finanzas, la llegada de esta temporada repercute con un descenso de hasta 40 por ciento en carne de res y cerdo comprada, según estima José de Jesús, uno de los carniceros.

“Sí baja mucho (la venta), más que nada en la Semana Santa. Se vende más el filete de pescado y el pollo”.

A pesar de ello, la tendencia de abandono del ayuno también fue señalada por el joven.

“Ya no es tanto como antes; ahorita más que nada los católicos, pero ya compran más carne que otros años”.

Al momento de terminar la frase, una mujer de unos 50 años llegó junto con su esposo a la vitrina, y solicitó con expresión sonriente: “me da un filete de pescado, por favor. Es que por la vigilia no quisieron comer carne”.