No hay capacidad para recolectar TV analógicas

Jalisco es el líder nacional en reciclaje electrónico, pero el desafío     es al menos 40 veces mayor al volumen recolectado en cinco años.

Guadalajara

Jalisco es líder nacional en recolección de residuos electrónicos y se calcula que sus recicladores controlan sobre 65 por ciento de los residuos que se generan en la entidad. Sin embargo, las 465 toneladas de desechos recogidas desde 2010 palidecen frente al reto que significa de 20 mil a 30 mil toneladas que entre 2014 y 2016 se producirán como efecto del “apagón analógico”, esto es, el cambio de televisores de rayos catódicos a pantallas de tecnología digital.

Un análisis del problema, realizado por la organización ciudadana Proyecto Ecovía, revelan que el impacto ambiental de la medida ha sido potenciado con la decisión del gobierno federal de entregar pantallas planas de forma gratuita, dado que eso lleva casi en automático a la eliminación de los viejos aparatos. Si bien, mantener en operación televisores de tecnología obsoleta lleva a un mayor gasto energético –lo que ha justificado la medida del cambio por pantallas, pese a que los decodificadores son notablemente más baratos-, en la ecuación no consideró el costo ambiental de un volumen de desechos que a nivel nacional rebasará 378 mil toneladas, y el costo en salud pública que significa la posible liberación de más de 20 mil toneladas de plomo altamente letal para los seres vivos.

En el Diario Oficial de la Federación, el 13 de mayo del año 2014, se detalla el programa de trabajo para la transición a la televisión digital terrestre en México, que “tiene como objetivo central el usuario, ya que dicho proceso garantiza el acceso equitativo a servicios de telecomunicaciones de clase mundial […] incide de forma  directa en la calidad de audio y video, y servicios adicionales que recibe el usuario”. Hay mayor competencia y nuevos empleos, justifica el documento.

Destaca la obligación del gobierno de proveer de “equipos receptores y decodificadores necesarios para la adopción de esta política de gobierno”. Y justifica optar por televisores nuevos y no decodificadores, pues ello “tendrá un impacto positivo en el uso eficiente de la energía que beneficiará a 13.8 millones de hogares, al reducirse en más de 60 por ciento el consumo de electricidad por televisor de 21 pulgadas, lo que representará una disminución de 1,600 kilowatts hora o 1.3 veces la energía que se economiza en el Horario de Verano”, según datos de la Secretaría de Energía.

“Al cambiar su televisor analógico por un televisor digital, las familias tendrán ahorros económicos  anuales del orden de 1,638 millones de pesos al año y el gobierno federal dejará de erogar anualmente 3,276 millones de pesos por concepto de subsidios”. Los ahorros a diez años, el tiempo promedio de vida útil de los televisores, rondaría 30 mil millones de pesos. “Asimismo, se evitará la emisión de gases de efecto invernadero equivalente a lo que producen 324 mil autos en un año”, añade.

Sin embargo, apunta Proyecto Ecovía, “consideramos que la decisión de no utilizar decodificadores exige un gasto de compra de una gran cantidad de televisores digitales y un gasto de manejo ambientalmente responsable de los televisores analógicos en desuso, mismo que devendría en gastos de logística, transporte,  almacenamiento, reciclaje y confinamiento como residuos peligrosos. Estos costos habría que ponerlos en la ecuación para poder conocer a ciencia cierta la mejor opción económica para haber  tomado esta decisión. También, si se toma en cuenta el análisis de todo ciclo de vida de los televisores digitales que se dotarán a la ciudadanía, es muy posible que el costo ambiental de la decisión sea mucho más alto que el ahorro en gasto energético propuesto”.

Evidentemente eso no sucedió. Y sin un plan de manejo, el problema ambiental y de salud, se ha desatado.

El desafío

El 31 de diciembre del 2015 las televisiones analógicas que no tienen contratado un servicio de televisión de paga (o decodificador) no podrán recibir ya señal alguna de la televisión abierta.

Entre finales de 2015 y principios de 2016 “será el periodo más álgido” en cuanto a volúmenes de residuos de televisiones de cinescopio. Y será entonces cuando el plan de manejo nacional deberá operar.

“Hay una severa dificultad logística para lograr acopiar millones de televisores analógicos en muy poco tiempo, esos desechos se convertirán en un enorme problema ambiental".