Campesinos explotan 30 mil hectáreas de candelilla

Don Luis González Montes nunca ha sabido para qué la usan, sólo sabe que vienen de Gómez Palacio y de Saltillo, a comprarla para comercializarla a los Estados Unidos de Norteamérica.

Viesca, Coahuila

Luego de una intensa sequía, que tuvo una duración de cuatro años, los campesinos de la región de Ahuichila, que comprende algunos ejidos de Coahuila y otros de Zacatecas, continúan extrayendo cera (cerote) de la planta natural denominada Candelilla.

Lo mismo los alrededor de 50 campesinos del ejido Bajío de Ahuichila (que tiene una población de 150 habitantes en total), que de Cinco de Mayo, La Fe, Eulalio Gutiérrez del municipio de Viesca, que de Nuevo Tampico, La Pendencia, San Juan de los Charcos, Apizolaya, Hidalgo (Rancho Viejo) y Lagunilla por el estado de Zacatecas, que se ubican a escasos 15 kilómetros al sur del municipio de Viesca, pero que aprovechan una vasta zona candelillera que abarca más de 30 mil hectáreas en la serranía de esa área de la región de Ahuichila.

"Toda la herramienta, la rejilla, las pailas, los recipientes y el ácido sulfúrico, son propiedad de nuestros compradores, porque nosotros no tenemos dinero para esa inversión"

Don Luis González Montes explicó que a sus 73 años de edad, desde que ha podido, siempre se ha dedicado a extraer esa planta silvestre del cerro, y la acarrean en burros hasta un lugar que ya tienen predestinado para cocerla y obtener el cerote o cera de candelilla, pero nunca ha sabido para qué la usan, sólo sabe que vienen de Gómez Palacio, Durango y de Saltillo, Coahuila, a comprarla para comercializarla a los Estados Unidos de Norteamérica.

"No vienen seguido a comprar la cera, porque es poca la producción que sacamos, pues le voy a decir que el día que vamos (regularmente unos dos o tres días por semana) nos traemos alrededor de 300 kilogramos cada grupo, somos tres grupos de ocho a 10 personas que la quemamos y apenas alcanzamos a sacar unos cinco kilos cada uno del cerote, lo cual se refleja en un ingreso de entre 160 a 200 pesos cada uno, en ese día, ya que cada kilo nos lo compran a 40 pesos cada uno", señaló don Luis, quien recalcó que mejor se han muerto sus antepasados a que se termine la candelilla en esta región.

"Toda la herramienta, la rejilla, las pailas, los recipientes y el ácido sulfúrico, son propiedad de nuestros compradores, porque nosotros no tenemos dinero para esa inversión, aunque no es mucho, pero nosotros necesitamos todo lo que se pueda convertir en dinero, porque siempre hemos trabajado en forma rudimentaria, desde nuestros ante pasados, nuestros bisabuelos, abuelos y padres.

Cuando hacemos veda, porque tenemos que darle cuando menos dos años para que se vuelva a producir la candelilla, nos dedicamos a la explotación de leña y carbón de mezquite, pero ahora con lo de la sequía, pues nos hemos estado esperando para que se reproduzca otra vez este arbusto que se da en el monte".

Explicó que la manera de cosechar o extraer la candelilla es fácil, pues se trata nada más de jalar el racimo o tercio también conocido como "macoyo" con todo y raíz, pero se quedan en la superficie serrana una especie de "camotitos", a quienes luego de que les llega la humedad a través de la lluvia vuelven a crecer esas plantas naturales. El trabajo fuerte es ir muy temprano dos días a la sierra, cortarla y traerla para quemarla con ácido y lumbre, para lo cual se llevan más de siete horas.

Señaló el campesino que definitivamente la extracción de la cera de candelilla, ha sido una de las actividades silvícolas que en tiempos difíciles –como la sequía que se viven en el campo, han sacado adelante "a duras penas" a los habitantes de lugares como éste, porque si bien es poco el rendimiento que se obtiene, lo mezclan con la explotación de leña y carbón y alguna venta de una cabeza ya sea de ganado caprino o bovino, hasta que se vuelve a normalizar el clima, vienen las lluvias y preparan sus terrenos al cultivo (de maíz, frijol y forraje para consumo familiar y de sus hatos de ganado de donde ahí sí logran alguna utilidad con la venta de cabritos o para carne).