Acompañamiento emocional, un derecho de las pacientes con cáncer de mama

El apoyo psicológico incluye información y asesoría sobre el padecimiento y dotar de herramientas para manejar las emociones de las pacientes; así como de sus familiares y cuidadores.
El acompñamiento debe darse desde el inicio, coinciden expertos.
El acompañamiento debe darse desde el inicio, coinciden expertos. (Especial)

Guadalajara

El del cáncer es uno de los diagnósticos más difíciles de asimilar. Es devastador. Y cuando se habla de tumores de mama, a la mayoría de las mujeres se les viene a la mente la imagen de dolor, mutilación, muerte. Cabe reconocer que el tumor mamario es el que más fallecimientos por cáncer provoca entre la población femenina de México, pero también es cierto que no necesariamente se traduce en este escenario. Si al diagnóstico oportuno se le suma la atención integral adecuada, las probabilidades de victoria frente a la enfermedad se multiplican. Por ello, un derecho fundamental en la lucha contra este cáncer es el acompañamiento psicológico o acompañamiento emocional. 

 “Desde que la paciente es diagnosticada surge una revolución de emociones. El acompañamiento emocional es muy importante ya que suelen experimentar temor, ira, tristeza y varios sentimientos que desestabilizan a muchas mujeres y/o a su entorno familiar. Algunas tienen pensamientos sobre la muerte y para poder superar este estado es necesario que se les de apoyo especializado a través del área de psico-oncología”, indicó Mónica Montero Ramírez, psicóloga adscrita al Instituto Jalisciense de Cancerología (IJC) que cuenta con seis profesionales dedicadas a esta labor y pasantes en servicio social.

La entrevistada dijo que el apoyo incluye información y asesoría sobre el padecimiento y herramientas para manejar las emociones que pueden experimentar las pacientes; así como a sus familiares y a sus cuidadores. Un derecho que debe tener toda paciente con cáncer de mama y que está contemplado en la Norma Oficial Mexicana NOM-041-SSA2-2011, Para la prevención, diagnóstico, tratamiento, control y vigilancia epidemiológica del cáncer de mama. 

“Ciertamente el cáncer de mama trae cambios en la estructura familiar, en la dinámica, en la comunicación, entre muchos otros aspectos”, añadió Montero Ramírez. Un impacto severo si se toma en cuenta que los casos se presentan en mujeres que son madres, muchas jefas de familia en etapa productiva, que de pronto no pueden ya hacerse cargo de tareas cotidianas. Basta imaginar la dificultad que supone encontrar quién suple desde los quehaceres domésticos hasta el cuidado de los hijos o su empleo o trabajo remunerado en los momentos más álgidos del tratamiento con quimioterapia o radioterapia.

“A cualquier edad no es nada más la enfermedad física como tal, sino que repercute en varias esferas… Con este acompañamiento emocional van asimilando de alguna manera todos estos cambios”, insistió la psicóloga.  

Jalisco cuenta con una agrupación interinstitucional que desde el Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la Universidad de Guadalajara (UdeG) impulsa el programa Navegadores, una ejemplar estrategia de acompañamiento a los pacientes con cáncer en los diferentes hospitales públicos de la zona metropolitana. Lo hacen con la guía de psicólogas adscritas y el apoyo de profesionistas voluntarias y de servicio. Y si bien la demanda puede rebasar la capacidad de las instituciones “la meta es llegar al 100 por ciento”, indicó por su parte la doctora Celina Kishi, jefa de Investigación del Instituto de Cirugía Reconstructiva de Jalisco (ICR), uno de los hospitales donde está activo el programa.

El acompañamiento permite a la paciente conocer las repercusiones del cáncer de mama en su organismo, así como los efectos secundarios de los tratamientos, el impacto a su vida familiar, íntima, social, que en no pocos casos llega a generar rupturas entre los miembros de la familia o la pareja, precisamente porque no se orientó en cómo sobrellevar la enfermedad. “Muchos ignoran cosas como la importancia de la escucha”, o lo profundo del sentimiento de miedo o soledad que puede experimentar la mujer con cáncer de mama, por lo cual no basta un “échale ganas” por sincero que sea apuntó Mónica Montero.

Ambas entrevistadas señalaron que el acompañamiento emocional debe darse “desde el inicio, desde que la paciente es diagnosticada, a lo largo del tratamiento y posteriormente, tras ser dada de alta, las sobrevivientes necesitan atención para reincorporarse a sus actividades y quienes que fueron sujetas a mastectomía requieren el soporte para seguir adelante “pues la pérdida de la mama es otro duelo”, resaltó la doctora. Para muchas inicia un recorrido arduo hacia la reconstrucción mamaria, para lo cual el acompañamiento emocional nuevamente es el estribo que las sostiene y que también lo encuentran en organizaciones de pacientes y sobrevivientes como el grupo DAR que fundó Celina Kishi.


Claves
Acompañar
El tumor cancerígeno de mama es la primera causa de muerte por cáncer en la población femenina de México.

Representa el 10.9% de la mortalidad por todos los cánceres.

70% de la mortalidad por cáncer de seno ocurre en los países en vías de desarrollo, lo que evidencia problemas de acceso a diagnóstico oportuno y a tratamientos adecuados.

México cuenta con la Norma Oficial Mexicana NOM-041-SSA2-2011, Para la prevención, diagnóstico, tratamiento, control y vigilancia epidemiológica del cáncer de mama.

Esta norma promueve la detección del cáncer de mama con: autoexploración mensual a partir de los 20 años, examen clínico anual a partir de los 25 años y mastografía cada dos años a mujeres de 40 a 69 años.

En México, a partir del 2007, el tratamiento del cáncer de mama está cubierto por el Fondo de Protección Contra Gastos Catastróficos que incluye la atención médica integral gratuita en las unidades acreditadas y cubre el acompañamiento emocional.

El acompañamiento emocional debe darse desde la fase de diagnóstico, durante el tratamiento y posterior al mismo.

El acompañamiento es para la paciente, para sus familiares y cuidadores.


Fuente: Instituto Nacional de Salud Pública/Instituto Jalisciense de Cancerología.