Una caminata por la "casa" de los muertos

Diputados convocaron a un recorrido histórico por el panteón El Carmen, en el marco del festejo fúnebre.
El cementerio es una obra del arquitecto inglés Alfred Giles.
El cementerio es una obra del arquitecto inglés Alfred Giles. (Gustavo Mendoza)

¿Qué atrae a los vivos de un cementerio? Algunos van a recordar a un familiar que ahí descansa; a otros los motivan los relatos de supuestas apariciones; sin embargo, la tarde del martes, un grupo lo hizo por conocer de arquitectura e historia.

Poco más de 50 personas asistieron al panteón El Carmen, a un recorrido convocado por diputados locales y guiado por el cronista Antonio Guerrero Aguilar.

Mientras, otros acudían a dejar un arreglo floral antes del Día de Muertos.

Entre “selfies” y leyendas

Cerca de las 17:00 se dan las primeras explicaciones a los presentes. Guerrero Aguilar toma un megáfono y comienza a dar detalles sobre la puerta principal del panteón.

“¡Se pusieron en la mera pasada!”, reclama un señor que sostiene dos ramos de flores plastificadas.

Los diputados Liliana Tijerina, Laura Paula Sánchez y Jorge Blanco son quienes acuden a la cita, “pues hay que difundir y proteger el patrimonio de los panteones”, afirma Sánchez al inicio del recorrido.

Para algunos, recorrer los mausoleos donde descansan prohombres de la industria (los Zambrano o Garza Sada), la milicia (el general Jerónimo Treviño) o la literatura (Eusebio de la Cueva o Pedro Garfias) resulta una experiencia novedosa.

El legislador independiente va videograbando su recorrido, al tiempo que apunta su celular hacia su rostro, con las tumbas de fondo.

También están Luis Nevárez, director de Cultura en Monterrey; y Héctor Jaime Treviño, director del Archivo General del estado. Este último recuerda:

“Todos estos terrenos eran campos de sembradíos, cuando se construyó el panteón muchos sacaron buena tajada de aquí”.

Se habló sobre el mármol blanco de muchas esculturas, traído desde Carrara, Italia por los burgueses de Monterrey; de los apellidos como Massa, Giles o Giacomino, escultores de las obras fúnebres que ahí se resguardan.

A punto de oscurecer, los típicos comentarios no se hacen esperar.

“Aquí antes hacían misas negras; una vez entré a una tumba y había puras marcas negras y berenjenas”, asegura un hombre ante la mirada incrédula de un grupo de mujeres.

El panteón de El Carmen se ha vuelto un punto de interés para amantes de la historia, pues en grupos de Facebook se programan recorridos guiados cada mes, reuniendo hasta 300 personas por evento.