El calvario inició hace 4 meses

Este joven de 25 años, originario del barrio de San José, cuenta que su preparación es similar a la de un boxeador o un deportista de alto rendimiento; acumuló 600 kilómetros, cinco diarios ...
Durante su preparación cargó sobre su espalda y hombros un tronco de 30 kilos, con el que subió el Cerro de la Estrella.
Durante su preparación cargó sobre su espalda y hombros un tronco de 30 kilos, con el que subió el Cerro de la Estrella. (Especial)

México

Daniel Agonizantes Buendía nació para ser el Cristo de Iztapalapa, para él su primer apellido es una cercana analogía de lo que vivirá el próximo viernes 29 de marzo, cuando protagonice La Pasión y de lo que sufrió Jesús de Nazareth a través de los castigos de los romanos.

Su segundo apellido lo asocia con llegar a salvo a la última etapa en el Cerro de la Estrella con la crucifixión tras el calor, el agotamiento, los castigos, los 49 azotes —que son de verdad—  y el peso de la cruz de 95 kilogramos que deberá cargar y arrastrar durante los dos kilómetros que dura el recorrido.

“Para mí significa un privilegio y una gran responsabilidad con un pueblo lleno de gratitud y de amor. Desde niño surge esa ilusión; al principio no sabemos por qué, solamente te nace y quieres contribuir con ello”.

El calvario de Daniel inició cuatro meses antes de la famosa representación de La Pasión,  tras una preparación física, similar a la de un boxeador o un deportista de alto rendimiento y que lo ha llevado a perder 10 kilogramos de peso.

A sus 25 años de edad y siete intentos por ser el protagonista de la representación para la 172 edición, Daniel acumuló 600 kilómetros, cinco diarios durante 120 días que duró su entrenamiento; además, cargó sobre su espalda y hombros un tronco de 30 kilos de peso con el que subió por veredas hasta la cima del Cerro de la Estrella y cargó una cruz de dos metros y medio de altura y casi 100 kilogramos de peso sobre la pista de corredores de 1.4 kilómetros, frente al museo del Fuego Nuevo.

“Es un entrenamiento muy pesado para que se vaya acostumbrando el cuerpo, cabe recordar que es una representación y tenemos que hacerlo lo más real”, explica Fernando Morales, integrante del comité organizador y preparador físico.

Daniel será el primer Cristo de Iztapalapa que además es músico y compositor de 12 canciones, todas inspiradas en buenos actos, en el amor, en amigos y en su creencia por Dios y Jesús. Una de ellas “Amiga, no te preocupes”, dedicada a darle ánimo a una de sus mejores compañías, se puede ver en la página de videos YouTube con cerca de mil reproducciones.

El nuevo Cristo de Iztapalapa es estudiante de preparatoria y nativo del barrio de San José, de la populosa delegación. Cuando concluya su participación como Cristo de Iztapalapa, regresará a la composición y a continuar con la música.

Antes de conseguir el personaje, Daniel tuvo pequeños roles en la representación, que este año tendrá 450 actores en escena, entre ellos un leproso, un soldado romano, apóstol Mateo y Simón Cirineo, este último la persona que fue obligada a llevar la cruz donde Jesús será crucificado.

“Cuando no somos actores, pero sientes el personaje y lo haces con el corazón, lo vamos a representar, no somos ni lo igualaremos, pero sientes la nostalgia, los azotes. Cuando estoy en los azotes me pongo a pensar cuanto sufrió Jesús”, dice Daniel.

Sus méritos para conseguir el personaje son medir un metro con 70 centímetros, no tener novia “tenía una, pero hace un rato ya no”,  no tener tatuajes ni perforaciones, haber hecho la primera comunión y ser originario de alguno de los ocho barrios de la delegación Iztapalapa.