Calandrieros consideran deshacerse de caballos una vez que lleguen las carrozas

Los choferes se mantienen en contra de quitar a los equinos y varios de ellos desconocían que se había aprobado la transición
Se pretende que las primeras diez calandrias lleguen a la ciudad en un periodo de aproximadamente cuatro meses.
Se pretende que las primeras diez calandrias lleguen a la ciudad en un periodo de aproximadamente cuatro meses. (Cortesía)

Guadalajara

“¿Con los caballos? ¿Qué va a pasar?, ellos no nos van a quitar nada, no tienen propiedad de un caballo, no es un perro (…) el caballo es mío, yo sabré lo que yo quiera hacer con él, si no tengo dinero pa darle de comer (sic), yo mejor lo llevo al rastro”, responde un calandriero ubicado en el punto de la calle Independencia cuando se le pregunta sobre el destino que tendrán los equinos una vez que Guadalajara los retire de su trabajo para introducir el modelo de carrozas eléctricas, propuesta que fue aprobada el pasado viernes por el pleno del ayuntamiento tapatío.

Ninguno de los calandrieros ubicados ayer en ese punto sabía que un día antes se había discutido el futuro de su oficio pocos metros más adelante en el palacio municipal. También dicen desconocer en qué va esta propuesta o si su representante, el secretario de la Unión de Conductores de Carruajes de Alquiler Rafael Méndez, ha podido llegar a un acuerdo que beneficie la permanencia de los equinos.

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“Yo no escuché eso… no he supido (sic) nada aún, pero ayer hubo una junta de los encargados de aquí, aún no sé qué haya pasado pues. Pero no nos vamos a dejar”, dice el hombre.

Otro de los choferes, quien tiene más de 20 años en el oficio, agrega que a ellos “nadie nos informa (…) no sabemos ni qué onda”.

Lo que sí saben, y bien, es que ellos y la mayoría de sus compañeros, están a favor de los caballos. No solamente por la tradición que representan, sino también porque si les piden que retiren a los equinos, no van a saber qué hacer con ellos, pues actualmente es el propio trabajo de los caballos el que los mantiene.

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“El gobierno yo creo es lo que quiere, que los caballos se mueran de hambre, verdad, porque te imaginas al hacerte eso, de dónde vas a sacar para mantener un caballo (…) nosotros nunca hemos estado de acuerdo”, señalan.

Aunque reiteraron en repetidas ocasiones estar en contra el carruaje eléctrico, aún no han informado sobre qué acciones tomarán para continuar oponiéndose al retiro de sus caballos.

El trabajo de los equinos

Los caballos que trabajan en calandrias tienen jornadas laborales de hasta 10 horas, según los calandrieros, aunque parece demasiado tiempo para que el equino esté parado sin descanso, los mismos justifican con el hecho de que, afirman, un mismo caballo no trabaja dos días seguidos.

Defienden además de que los caballos son atendidos por veterinarios constantemente, quienes además les informan cuando un caballo debe dejar de trabajar debido a sus condiciones físicas. Cuando esto pasa, el destino de los caballos es quedarse a descansar en los corrales o caballerizas que los calandrieros rentan o tienen, o son vendidos, afirman.

Son 55 calandrias las que se distribuyen en tres puntos de la ciudad: Corona, San Juan de Dios y la rotonda de los Jaliscienses Ilustres; en total hay alrededor de 90 calandrieros, y 1210 caballos al menos, suponiendo que cada calandria tiene dos.

Los choferes no pierden oportunidad de decir que “hay mucha gente ignorante que te tira, no sabe de caballos y te tira: ‘ay pobrecito caballo que en el solazo’, los caballos fríos, aguas, calores, todos, ellos tienen el cuero para todo clima”, dicen.


MC