En las buenas y en las malas desde hace 57 años

Luego de un mes de respetuoso noviazgo, se unieron en 1957. Tuvieron 14 hijos de los cuales viven 10, tienen 50 nietos y más de 30 bisnietos.
José de Jesús Anguiano y Marina Pérez Colorado, marido y mujer
José de Jesús Anguiano y Marina Pérez Colorado, marido y mujer (Nacho Reyes)

Guadalajara

José de Jesús Anguiano Ramos y Marina Pérez Colorado, son una de las tantas excepciones de la regla y demuestran de que el amor puede ser duradero, ella tenía 20 años cuando unió su vida a la de José de 23, ahora llevan 57 años de feliz y prospero matrimonio y este 14 de febrero festejan que son un ejemplo a seguir para muchas parejas.

Fue allá por el año de 1954 que José de Jesús y Marina Pérez se conocieron, ella, originaria de Tonalá se encontraba de visita en el poblado de Tlaquepaque, Jalisco, fue ahí, en la casa de un tío, donde se vieron por primera vez.

“Como dice un dicho vulgar, ‘en el camino rodando se encuentran las piedras’, yo tenía aquí un tío, ya murió, pero vine visitarlo de pasadita y ahí la vi, sentada, platicando con él y pues se me hizo muy curiosita y dije, ‘esta gallina va a ser para este gallo’”. Marina pensó lo mismo cuando lo vio “No tenía mucho de conocerlo, ese día vine de visita, entonces lo vi, de ahí nació el amor y dije ‘ese se me hace y si no pues ni hablar’”.

No paso mucho tiempo cuando José se animó a hablar por primera vez con Marina. “Un día menos pensado yo estaba como a tres cuadras de la casa y la divise que venía con su baldecito, la espere, se acercó y luego luego, salude, ‘buenos días’ y yo creo que con todo y miedo me contestó y dije ‘ya estuvo la paloma’, le dije dos tres palabras y con esas palabras que le dije las aceptó”, expresó con emoción José, por su parte Marina recuerda que ese día encontró a su media naranja, “Me mandaron al molino y él ya me estaba esperando en la esquina, según él, yo no lo vi, me alcanzó a media cuadra y ahí me hecho las flores, pues si, dije ya encontré a mi media naranja”.

José supo que era la indicada cuando sintió que su corazón se paralizó al recibir respuesta positiva por parte de ella, luego de un mes de respetuoso noviazgo se unieron en matrimonio, “fue algo sencillo, no digo que de mucho lujo pero, pues ahí una comidita para no pasarla en ayunas”, así recuerda, Marina el día de su boda.

Ya como pareja y con tres hijos de por medio, Marina de 78 años y José de 81, se instalaron en una muy humilde casita de dos cuartos y un largo pasillo en Tlaquepaque, desde ese entonces y hasta ahora viven felices ahí, pues para Marina lo material no es importante, “Cuando yo me case me leyeron una cartota le decían a uno ‘te vas a casar pero, nada de que lo deje y me voy a venir, se aguanta como la tengan’, y mira vivo abajo de un árbol, feliz y contenta, para el amor no hay necesidad de que tengan mucho dinero, se quiere a la persona”.

Ahora, a 57 años de aquel día en que se vieron por primera vez en la casa de su tío Marina y José, comparten que es lo que más les gusta de cada uno. “Todo, luego vi que es buena persona y era tomador, pero bien trabajador, es el hombre más bueno, yo lo veo como cuando lo conocí”, expresó Marina, “su modo de ser, nunca hemos tenido una contrariedad, desde el primer día que la conocí así fue y ha sido todo el tiempo, buena persona, sufrida y es lo mejor sufrir con paciencia, en las buenas y en las malas, como dicen los padres”.

Si bien no existe una fórmula para llevar un feliz y largo matrimonio, hay pequeños detalles que pueden hacer la diferencia, “No hay peleas, no hay exigencias, yo nunca le ando exigiendo cuando el tiene pues me da, cuando no tiene pos que me da, y vivemos así felices, nunca nos hemos exigido, yo así como me tengan me estoy si me compres bueno y si no pues también esta bueno”, compartió Marina, mientras que su esposo asegura “Para estar mucho tiempo de casados, primeramente la mujer debe llevar la batuta del matrimonio, nosotros no, ellas, todas la mujeres a veces hay dificultades y llega de mal humor y si ellas no están pues entonces se deshizo el matrimonio”.

Pese a la edad y los problemas económicos que enfrentan día con día, ambos aseguran aún hay tiempo para el amor y creen firmemente en el dicho ‘hasta que la muerte los separe’, ya que para ellos es algo sagrado y que vino con el ejemplo de su padres.

“Mis padres duraron hasta que se murieron, nunca se dejaron así que no hay modo de que digan que heredó a su papá o a su mamá, no se dejaron, no nos dieron mal ejemplo, es el juramento que hace uno hasta la muerte, aunque ahorita esta uno en una balanza para ver quien se va primero”, explicó Marina, y agregó José “Si hicimos un juramento y yo creo que hay que respetarlo”.

Del prospero matrimonio les viven 10 de catorce hijos, 50 nietos y más de treinta bisnietos, a José y Marina los apoyan económicamente sus hijos, pero también a él le gusta ayudar, y por ello aún se dedica a la alfarería, aunque las ventas son muy bajas, y espera que cuando conozcan su historia crezcan. “Sigo trabajando y mis muchachos me dan mi socorro y con lo poquito que hago ya se ajusta para el kilo de masa”.

Finalmente Marina y José dejan un consejo a todas las parejas; “Que sigan firmes hasta el final, se dejan, se van con otro, que tiene el otro que no tenga su marido, yo no le hayo chiste a eso, si lo bonito del matrimonio aguantar en las buenas y en las malas y luego si ya están igual que yo de chuecas, pues quien las va a querer, aguanten” finalizó Marina.