Comerciantes de la Basílica también esperan "milagros"

Que deje de llover para que haya más visitantes y que las autoridades les permitan trabajar, son las peticiones de los vendedores que se instalan en los alrededores del Santuario.

Monterrey

Las calles de Castelar y Jalisco lucen llenas de peregrinos que llegan a visitar la Basílica de Guadalupe aunque los comerciantes de la zona esperan dos “milagritos”: que mejore el clima y que respeten a los vendedores establecidos.

Con el clima frío y la lluvia intermitente, la afluencia de los visitantes baja ligeramente. Eso sí, nomás llegan, se van y no se quedan a comprar, expresa José Soto, quien desde hace tres años viene desde San Luis Potosí a vender churros, buñuelos y comidas sobre Castelar.

“Sí viene gente, pero se van muy rápido y no se quedan. Lo que sí nos afecta son los que venden en la calle”, afirma.

El contingente de matlachines no cesó durante toda la tarde del domingo. A decir del arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, a la Basílica llegaron 165 peregrinaciones el día de ayer.

Y aunque sí se mantiene el flujo de gente, para los vendedores de artículos religiosos la venta no ha sido la mejor. 

Yolanda Aguilar tiene su puesto sobre la calle de San Luis Potosí. Vende desde figuras para el nacimiento, medallitas y rosarios, y aunque el clima afecta las ventas, son los vendedores ambulantes quienes hacen mella en el establecimiento.

“Se ha vendido poco y es un problema con la gente que vende y no tiene su local”, refiere la comerciante.

Ya sea de empresas privadas, familias, grupos de vecinos –como la del Barrio Antiguo– o incluso agrupaciones de luchadores profesionales –en honor a "Panthro Jr", las peregrinaciones fueron constantes.

Cifras de la Arquidiócesis de Monterrey estiman más de dos mil procesiones hasta el 12 de diciembre.

Los tradicionales churros, buñuelos o antojitos, como elotes asados o frituras no faltan en las calles del templo ubicado en la colonia Independencia. También hay platillos gourmet, como camarones a las brasas estilo Sinaloa o el cabrito en diversas presentaciones.

“Con nosotros se ha movido bien lo que son los caramelos, el dulce de leche o las paletas con la imagen de la Virgen. Es difícil porque uno paga mucho de renta y aquí llegan los ambulantes, que se ponen a vender la misma mercancía afuera de nuestros puestos”, expresó Cecilia Guajardo.