Barrio Santa Elena, donde se borran las clases sociales

La transformación de un sector deprimido de San Pedro ha llamado la atención no sólo de los pobladores de la zona, sino de estudiantes de colegios privados y extranjeros.

San Pedro Garza García

Era un socavón convertido en basurero, con tres jacales; después, un refugio de posesionarios. Hoy, tras una metamorfosis urbana, que inició hace dos meses, es un punto turístico que ha sido adoptado no sólo por los lugareños, sino hasta por habitantes de sectores exclusivos de San Pedro y por extranjeros.

Se trata del Barrio Santa Elena, enclavado en el municipio de San Pedro, el cual hoy se asemeja al Barrio Antiguo de Monterrey, luego de ser regenerado por el municipio y los mismos habitantes como parte del programa Un Solo San Pedro.

El recorrido de esta zona culmina en el interior de una estructura de drenaje pluvial abandonada, que ahora fue convertido en un armazón arquitectónico de 23 metros en cuyo interior se instaló una biblioteca-mediateca-cineteca.

“Este barrio era un pozo, lo utilizaron de basurero, pero desapareció cuando ese basurero lo pasaron a Santa Catarina; luego empezaron a posesionarse del terreno y nos vinimos a vivir aquí”, narra Roberto Casas Martínez, con 28 años de habitar el número 106 de la calle Allende.

Tras la restauración emprendida por el municipio en septiembre pasado, los habitantes se muestran asombrados, principalmente por los visitantes de la alta esfera social.

“Viene un chorro de personas, mucha gente a tomarse fotos y a usar la biblioteca. Contrataron dos microbuses con niños del Colegio Franco Mexicano hace como unos 15 días, y vienen muy seguido, ahora nosotros somos los riquillos, ahora uno se siente, pero al revés.

“Yo lo veo así como una cosa que usted, ¿cómo le diré? que nos causa admiración, después de que andábamos, como dijo aquél, ‘en tejabanes de marraneras’, ahora ellos vienen a visitarnos, los riquillos, los de la alta sociedad, en lugar de ir nosotros a ellos”, explica.

MILENIO Monterrey realizó un recorrido en el sector, donde su principal encanto estaba cerrado por ser día inhábil, pero los vecinos confirman que no sólo los niños y jóvenes de escuelas privadas se adueñan del barrio sampetrino, ya que han visto que sudamericanos y europeos hacen escala en la bibliteca-mediateca-cineteca, para conocerla.

“Sí nos sorprende, (porque) aquí viene gente de otras partes, de España, Colombia, Argentina, Chile y Perú, vienen solos, de repente les causa mucha sorpresa saber que antes esto era un ducto donde se metían a drogarse.

“Ahí está (el libro de los) registros donde se registran cuando van a entrar los extranjeros (para que lo compruebe), aunque ahorita está cerrado”, señala Claudia Montelongo, con 36 años de vivir en la zona.

En la mediateca del barrio -conformado por 38 viviendas- abre de lunes a domingo donde se imparten talleres y clases de productividad para niños, apoyo académico y clases de ajedrez.

“Ahora ya no vienen los vándalos, antes cuando estaba la colonia así, se metían muchos muchachos de otras partes, es un gran cambio en nuestras familias;  ahora viene otra gente y les causa sorpresa, yo creo que supieron por internet o por curiosidad, y quieren venir a conocernos.

“Vienen también niños para darles talleres y al cine… y  antes nadie nos ‘pelaba’, y ahora llegan de otros países, imagínese, ahora somos muy tomados en cuenta cuando antes no nos volteaban a ver”, explica Montelongo, quien limpiaba la calle.

El barrio, ubicado entre la avenida Alfonso Reyes y la calle Hidalgo, es uno de 14 que serán restaurados como parte del programa “Un solo San Pedro” con un monto de 110 millones de pesos.

Los techos de lámina de las casas desaparecieron por un techo firme; el piso de tierra por losas de concreto; el cableado eléctrico y de otros tipos, antes aéreo, ahora es subterráneo.

El espacio sin uso entre los callejones del sector fue convertido en una cancha de futbol rápido con pasto sintético, complementado con mesas y bancas, para armar algún convivio o la típica carne asada.

Ayer, el barrio lucía igual, sin pintas pandilleriles, ni basura, con mantenimiento por parte de los vecinos y con la presencia del barrido manual y la policía en tres turnos.