Entre banquetas llenas y basura, dan la bienvenida a Monterrey

Caminar por el primer cuadro de la ciudad es toda una experiencia, pues hay que estar alerta para esquivar a los vendedores, sus puestos y los coches.
Los espacios peatonales se ven acortados por los toldos, que han invadido las banquetas.
Los espacios peatonales se ven acortados por los toldos, que han invadido las banquetas. (Leonel Rocha)

Avanzar en tu coche por la calle Colegio Civil es casi imposible, los comerciantes y la gente atravesados a la mitad de la calle hacen que la circulación sea lenta y en ocasiones inviable.

Mochilas, ropa, zapatos, papel de regalo, bolsas, memorias usb e incluso comida sobre las banquetas y en el área más cercana a ella obligan a los peatones a bajar a la carpeta de rodamiento, no hay lugar para los coches.

Y es que sin precisar si los comerciantes cuentan o no con los permisos correspondientes, varias de las calles del primer cuadro de la ciudad de Monterrey lucen
tapizadas de oferentes y con esto de basura y poco espacio para caminar.

Calles como Colegio Civil, Garibaldi, 5 de Mayo, 15 de Mayo, Juan Ignacio Ramón, Padre Mier entre Zaragoza y Juárez, Aramberri a la altura del Mesón Estrella y Cuauhtémoc entre Colón y Reforma son las vialidades que al menos por las banquetas no se puede caminar con total libertad, ya que los oferentes obstruyen con su mercancía.

No es de extrañarse que la gente batalle para avanzar por las banquetas y termine pasando entre los vehículos, sin importar si exponen su vida.

Siguiendo con el recorrido por las calles Garibaldi y Colegio Civil se constató que los carros casi no pueden circular por ahí, a menos que vayan a dejar mercancía a los diferentes negocios.

La banqueta que se encuentra a un costado de un negocio de papelería y útiles escolares en 5 de Mayo lució de nueva cuenta abarrotada de rejillas y tubos, con los cuales los comerciantes instalan sus locales.

Mochilas, huaraches, tenis, ropa, y lencería en algunos de los casos son el común denominador de artículos de venta en esa zona de Juan Ignacio Ramón.

Incluso, sobre la calle 15 de Mayo se detectó la venta de vasos micheleados, los que normalmente son acompañados con una cerveza.

Aunque en el recorrido no se detectó a ningún comerciante o transeúnte ingiriendo bebidas embriagantes en la vía pública, el oferente reveló que solo se dedica a preparar los vasos y ya quienes deseen van a una tienda de conveniencia ubicada en Colegio Civil y 15 de Mayo a comprar la cerveza.

Aparte de esto, refirió que también vende vasos preparados para aguas minerales y bebidas tipo frappé.

"Vendo pero para los que son de aquí más que todo, los que ya saben, hay gente que no sabe", dijo el comerciante.

Al avanzar por las calles también llamó la atención que los oferentes se están adueñando de los parquímetros al instalar su infraestructura en el espacio dedicado para estacionar vehículos.

Los tacos no pueden faltar

El recorrido no podía dejar de lado el área de alimentos, de esos que se despachan en pequeñas mesas instaladas sobre las banquetas o incluso los tacos parados, particularmente en la avenida Cuauhtémoc, entre Reforma y Colón.

Ahí, aunque los giros son distintos, la venta de tacos y tortas comienza desde muy temprana hora.

"Pásele amigo, tacos de barbacoa y guisos, barata la orden", gritaba uno de los vendedores al paso de la gente.

Acompañando el aroma de los tacos también se detectan olores fétidos, producto de la falta de limpieza en la zona, que incluso es usada por indigentes como hogar.

Así, la imagen que lucen las inmediaciones de la Central de Autobuses es muy distante a la que presumieron las administraciones con el desarrollo de operativos contra ambulantes.

Ya en esa zona, se ve por el lado de Pino Suárez, entre Madero y Reforma, la piratería en discos y memorias con hasta 2 mil canciones, que son puestas en venta hasta en las banquetas, pues los locales que rentan están completamente llenos de material.

Otro de los detalles que se observan es que las estaciones del Metro se ven obstruidas por la mercancía, particularmente la de Padre Mier y Cuauhtémoc.

Y así, entre artículos en venta, poco espacio para caminar y suciedad, los regiomontanos dan la bienvenida a los viajeros a la ciudad.