Avanza el proceso de protección de la ballena en Bahía de Banderas

Las embarcaciones autorizadas para observar a las ballenas pueden acercarse hasta máximo 30 metros.

Bahía de Banderas

A fin de prolongar la protección a las ballenas jorobadas que tienen crías durante su permanencia en la Bahía de Banderas, se ha establecido una temporada oficial de avistamiento, que desde hace unos años inicia el 8 de diciembre y termina en la segunda quincena de marzo.

La bióloga Astrid Frisch Jordán, de la empresa prestadora de servicios Ecología y Conservación de Ballenas, A.C., y una de las principales promotoras de acciones en defensa de este recurso, explicó que “es importante que protejamos a las últimas madres con cría que se quedan en la Bahía cada temporada y son sujetas a mucha presión por el turismo. Es por esto que ahora la temporada comienza antes y termina antes”.

Explicó que las embarcaciones y empresas autorizadas para la observación de ballenas, de acuerdo a la norma de observación de ballenas, deben llevar un banderín, que este año es más grande y vistoso.

“Si la embarcación no tiene este distintivo quiere decir que NO tiene autorización. Es importante que divulguen esta información cuantas veces sea posible durante la temporada de observación de ballenas. Estamos seguros que el problema inicia con las personas que compran y venden los tours, así como con las embarcaciones que no se dedican a la observación de ballenas y necesitamos difundir esta información”.

De acuerdo a la NOM-131-SEMARNAT-1998, a fin de causar el mínimo impacto posible en las ballenas, la distancia mínima a la que se pueden observar las ballenas es de 80 metros para las embarcaciones sin permiso de observación de ballenas. Las embarcaciones autorizadas para realizar esta actividad pueden acercarse hasta máximo 30 metros.

La velocidad de navegación máxima permitida dentro de las áreas de observación es de 8 kilómetros por hora, en todo momento la embarcación se deberá desplazar a menor velocidad que la ballena más lenta del grupo.

Evitar los cambios bruscos de velocidad y dirección en un área de 300 metros de la ballena más cercana, ya que esto las asusta y se puede provocar un accidente. Si las ballenas evitan la lancha, cambian de dirección y su ritmo de respiración o modifican su actividad, hay que alejarse despacio.

La forma correcta de aproximarse a una ballena es por la parte lateral posterior, nunca por el frente o rodeándolas, ya que esto puede ser amenazador para ellas.

Las madres con cría son extremadamente sensibles, por lo que es muy importante acercarse con mucho cuidado. Está prohibido causar la dispersión de un grupo de ballenas o interrumpir su actividad.

Tampoco arrojar o verter cualquier tipo de desechos, en especial plástico, colillas de cigarros, basura o cualquier desecho sintético, que podría provocarle problemas a los animales si lo ingieren.

No se puede realizar pesca deportiva o comercial cerca de las ballenas. Tampoco nadar, esnorquelear, bucear o hacer actividades de kayak, paracaídas o moto acuática en las zonas en donde se encuentren las ballenas. Puede ser peligroso y alterar el comportamiento natural de estos animales.

Desde inicios de noviembre las oficinas de Semarnat empiezan la recepción de las solicitudes por parte de prestadores de servicios turísticos para la expedición de las licencias que permitan el acercamiento en lanchas y embarcaciones menores a los lugares donde éstas se encuentran.
Al término de la temporada los prestadores de servicios habrán de entregar un informe del número de recorridos realizados, número de personas atendidas, y algunos incidentes que se den fuera de la norma.

Ese informe, al igual que la solicitud de refrendo de permisos, se envían a la Dirección General de Vida Silvestre, donde se ratifican los alcances de la anterior norma, además de las modificaciones.

Siempre ha sido insuficiente la vigilancia que hacen las dependencias federales, por eso se han implementado brigadistas y voluntarios que conforman equipos que vigilan que las ballenas no se enmallen con la redes de pesca y chinchorros que los pescadores dejan en las noches para la captura de peces.

Su función es garantizar que toda ballena que sufra percances reciba de manera inmediata atención evitando a toda costa que sufra daños.