Asesino serial de Valles aún sin sentencia

Madres de las víctimas viven el calvario de no tener a sus hijas, además de que todavía la justicia no se aplica.
Asesino serial en Ciudad Valles.
Asesino serial en Ciudad Valles. (Imelda Torres)

Ciudad Valles

El jueves 3 de julio del 2014 fue detenido Filiberto Hernández Martínez, y con ello se inició un capítulo más en la historia reciente del municipio de Tamuín, San Luis Potosí.

Desde unos años atrás imperó la zozobra por la desaparición de varias menores de edad, en el tiempo en que en gran parte del país se registraba una ola de violencia protagonizada por grupos del crimen organizado.

De investigaciones de las autoridades poco se informaba, y los habitantes vivían entre el miedo y la incertidumbre, asegurando que la extraña desaparición de niñas se atribuía a acciones de esos delincuentes. Que era trata de blancas, que se las llevaban para ponerlas a trabajar en la prostitución o hasta reclutarlas en el crimen.

El sábado 5 de julio, en las instalaciones de la Subprocuraduría de Justicia de la Zona Huasteca Norte en Ciudad Valles, titulares de la dependencia informaron sobre la detención un hombre en Tamuín, y que había confesado la privación ilegal y la muerte de cuatro adolescentes y una joven de 32 años.

A tres años de la aprehensión, las familias de las cinco víctimas siguen padeciendo el calvario, primero de ya no tener a sus seres queridos con vida, y segundo, porque aún no hay justicia.

El hombre que recordó a detalle cómo las había conocido, interceptado y llevado a la fuerza, y después la saña con las que las mató, está preso, pero ni siquiera ha recibido sentencia por ninguno de los casos y peor aún, hace más de un año un juez le dictó auto de libertad por uno de éstos, que porque no fueron aportadas las pruebas suficientes para asegurarlo responsable y porque éste alegó que la confesión que hizo fue porque había sido torturado por los ministeriales.

La Comisión Estatal de Derechos Humanos documentó las irregularidades en que incurrieron servidores públicos pero a tres años de la detención, no ha habido sanción para ellos, y cinco familias padecen el temor de saber que al no tener aún ninguna sentencia, en cualquier momento pudiera quedar libre.


JERR