Arácnido importado desde Estados Unidos

A mediados de 2013, los medios de comunicación laguneros hicieron públicas denuncias ciudadanas respecto a un nuevo género de araña con el que se estaba topando en los rincones de sus casas.
La araña conocida como viuda negra es de las más peligrosas.
Hasta hace no más de tres años, la araña "viuda negra" era a la que había que "sacarle la vuelta". (Especial)

Torreón, Coahuila

Hasta hace no más de tres años, la araña araneomorfa Latrodectus, popularmente conocida como "viuda negra", era el arácnido al que había que "sacarle la vuelta" por su veneno de naturaleza mortal.

Rondaban los meses mediados de 2013, cuando los medios de comunicación locales hicieron públicas denuncias ciudadanas respecto a un nuevo género de araña con el que se estaba topando en los rincones de sus casas o al fondo de sus zapatos.

José Antonio González Anaya, director del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), negó la existencia del antídoto para su veneno.

Se trataba de una araña a la que describían de color marrón y de unos tres centímetros de largo, con un cefalotórax de forma similar a un violín, pronto  se reconoció que esta era la Loxosceles laeta: "la araña de rincón", "araña parda", "araña café", "del cuadro", "come carne" o "araña violinista".

Entonces se deducía que este mortal arácnido, que figura en la lista de las arañas más peligrosas del planeta, debía su llegada a la región al intercambio de maquinaria usada, traída del sur de Estados Unidos, de donde "la violinista" es oriunda y puesto que busca esconderse en lugares oscuros con los que las personas tienen poco contacto, esos fueron los sitios ideales para que se escabullera y aprovechara el viaje a esta y otras regiones de México.

La advertencia de su presencia en el país fue lanzada por la Secretaría de Salud federal en octubre del pasado año, en la que señalaron: "La araña violinista ya se encuentra en México, un insecto (sic) que ha ocasionado alrededor de 200 mil muertes en el mundo en lo que va del año (2015)".

Asimismo, José Antonio González Anaya, director del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), negó la existencia del antídoto para su veneno.