“En 420 años no hemos sabido convivir con nuestra naturaleza”

No se ha respetado el ecosistema, advierte historiador.
Antonio Guerrero dijo que no se ha tomado en cuenta el impacto.
Antonio Guerrero dijo que no se ha tomado en cuenta el impacto. (Archivo)

Monterrey

A diferencia de la creencia popular de que Nuevo León es un estado desértico, los registros históricos indican que desde que se fundó Monterrey, en 1596, había ríos, manantiales, ojos de agua y mucha vegetación en lo que hoy conocemos como la zona metropolitana, informó Antonio Guerrero Aguilar, historiador de Santa Catarina.

Sin embargo, el también autor del libro Los ríos de Nuevo León, mencionó en entrevista que con el paso de los años los arroyos se remplazaron con asfalto, los árboles con casas y todas las aguas subterráneas quedaron sepultadas bajo edificios.

Para 1636, bajo el mandato de Martín de Zavala se permitió la entrada de cientos de miles de cabras y corderos para pastar, lo cual fue el primer gran impacto al ecosistema.

“Todos estos animalitos, las cabras y los corderos, que le dan la vocación ganadera a Nuevo León tan conocida (...) lo que hicieron estos animalitos al pastar pues fueron mordisqueando el pasto, había mucho pasto y había muchos aguajes y lo desertificaron”, señaló.

Otro importante error que hasta la fecha se sigue cometiendo, dijo, es que en 1798 se descubrieron seis manantiales subterráneos justo en el corazón de Monterrey, entre Morelos e Hidalgo, Juan Ignacio Ramón, Cuauhtémoc, Santa Lucía e incluso hay uno bajo el Congreso.

Pero desde ese entonces hasta la fecha, con las nuevas construcciones como la Línea 3 del Metro se inyectaron grandes cantidades de concreto que terminaron por taponar los manantiales. 

“Hay otra agua que no estamos tratando y es que estamos arriba de mantos freáticos tan antiguos y de agua cristalina tan pura, tan limpia, que no nos damos cuenta y estamos perdiendo la de los ojos de agua de Santa Lucia”, mencionó.

Actualmente, dijo, solo se necesitan cuatro horas de lluvia para que la metrópoli colapse debido a que desde su fundación la ciudad creció sin respetar el cauce del río, los cerros o los arboles, como durante el huracán Alex.

“A mi juicio en 420 años no hemos sabido convivir con nuestra naturaleza. No hemos aprendido a convivir, entonces nos pintan de que la cultura controló la naturaleza y de pronto la naturaleza controló a la cultura. Una ciudad basada en desconocimiento”, concluyó.