La historia de la amenaza de bomba en la noche del Grito

Una de las ceremonias por el aniversario del inicio de la Guerra de Independencia estuvo a punto de ser cancelada durante el mandato del gobernador Eduardo A. Elizondo Lozano.
El antiguo palacio municipal, actualmente el Museo Metropolitano de Monterrey.
El antiguo palacio municipal, actualmente el Museo Metropolitano de Monterrey. (Foto: Archivo Milenio)

Monterrey

En los últimos 50 años, desde Eduardo Livas hasta Rodrigo Medina en la gubernatura, una de las ceremonias del Grito de Independencia estuvo a punto de cancelarse por una falsa información de amenaza de bomba en el viejo Palacio Municipal.

César Lazo Hinojosa era alcalde de la ciudad capital, y como gobernador se estrenaba Eduardo A. Elizondo Lozano, quien dio su primer Grito de los cuatro que le tocaron en virtud de su renuncia al cargo.

La mañana de ese 15 de septiembre de 1968, el Distrito Federal estaba en llamas, en la víspera de las Olimpiadas.

El gobernador Elizondo le llamó a Lazo a su casa, diciéndole que tenía información que a la hora del Grito estallaría un artefacto exclusivo a la hora que él encabezaría la ceremonia en el balcón del vetusto edificio.

"Me llamó alarmado", comenta César Lazo Hinojosa, quien aún vive, "yo no creí, pero él pidió mi colaboración para que elementos de las corporaciones policiacas, Judicial y la Inspección General de Policía, que después fue Seguridad Pública, hicieran una inspección".

Al operativo se sumaron expertos en explosivos. Edmundo Martínez Torres, quien era Oficial Primero del Ayuntamiento, fue comisionado por Lazo para que atendiera a los gendarmes.

Lo propio hizo el entonces alcalde con su secretario particular, José Manuel Reyna de la Fuente, que hasta la fecha está activo.

Horas tardaron en revisar oficina por oficina, incluyendo el despacho del alcalde y el balcón donde se daría el Grito de Independencia.

No se encontró nada, pero quedó la duda. Posteriormente, anochecer, el mandatario estatal citó al alcalde en el Palacio de Cantera, para de ahí, con sus cercanos colaboradores, caminar hasta la sede del Ayuntamiento.

Sus esposas, Laura Barragán de Elizondo y Nohemí Garza de Lazo (finadas), eligieron como punto de reunión la casa donde vivía la presidenta del IPI (Instituto de Protección a la Infancia), hoy DIF, acompañadas de doña Paquita, esposa del general Tiburcio Garza Zamora, titular de la Séptima Zona Militar.

Ellas llegaron en autobús, el cual detuvo su marcha a una cuadra del palacio municipal, en el Casino Monterrey.

En el recorrido a pie de Elizondo y Lazo, el jefe de la seguridad del gobernador, Hilario Martínez, los previno, pues tenía informes que de las alturas aventarían artefactos explosivos.

Lazo recuerda bien y se ríe... Además, el encargado de la seguridad de Elizondo se puso al frente del gobernador y le dijo: "si tiran algo que me dé a mí, doy mi vida por la suya".

Finalmente se adelantaron los tiempos, y la ceremonia comenzó a las 22:00 en lugar de las 23:00.

Elizondo pidió que lo adiestraran para recibir la bandera, tañer la réplica de la campana de Dolores y lo que diría vitoreando a los héroes que de la Independencia.

Antes de salir al balcón, doña Laurita le comentó a su esposo que al bajar del autobús y dirigirse al palacio a pie, le hicieron tocamientos algunos de los borrachos que estaban en ese trayecto, lo que molestó más al gobernador.

Sin embargo, el Grito se dio. Aún sin concluir la pirotecnia, el mandatario no se quedó al brindis tradicional y se despidió de los asistentes, que se trasladaron al Palacio de Cantera donde se sirvió una cena muy mexicana.

Eso no trascendió a la prensa, pero el profesor Edmundo Martínez Torres y José Manuel Reyna de la Fuente lo relataron a un par de periodistas amigos suyos.

Los gobernadores que dieron el Grito fueron después de Eduardo Livas y Eduardo Elizondo, fueron Luis M. Farías, quien cubrió dos años a su antecesor.

Después los seis de Pedro Zorrilla, otros seis de Alfonso Martínez Domínguez, uno en el nuevo Palacio Municipal y los cinco restantes en el Palacio de Gobierno.

Posteriormente le siguió Jorge Treviño, secundándolo Sócrates Rizzo y Benjamín Clariond, para después seguir con los panistas Fernando Canales y Fernando Elizondo, hasta el priista José Natividad González Parás.

El actual mandatario, Rodrigo Medina de la Cruz, ya lleva cinco Gritos, le falta el sexto y último que se dará dentro de un año.