El ambulantaje, problema crónico de Guadalajara

Dichos establecimientos violan normas municipales, estatales y federales, pero siguen operando.
Los comerciantes siguen instalandose en zonas que son prohibidas como el Centro tapatío.
Los comerciantes siguen instalandose en zonas que son prohibidas como el Centro tapatío. (Patricia Reyes)

Guadalajara

Convertido en un problema que parece cada vez más complejo de resolver, el comercio informal opera en Guadalajara por encima de las autoridades municipales, viola reglamentos a nivel federal, estatal así como municipal, y el hecho de que las autoridades no logran controlarlo es evidente.

En el marco legal, el comercio se rige por diversas normas y reglamentos, entre ellos la Ley Aduanera, Ley Federal de Competencia Económica, Ley de Ingresos, el Código Urbano, el Reglamento para la Función de Giros Comerciales y otros que indican los cumplimientos que debe tener un establecimiento comercial desde lo administrativo hasta lo referente a temas de uso de suelo, salud, legalidad de la mercancía y el cuidado de la imagen urbana.

Sin embargo, en la capital tapatía, el ayuntamiento que es responsable de aplicar los reglamentos emanados de ordenamientos estatales, federales y de su propia jurisdicción, ha quedado a deber en esta tarea, y el comercio informal no solo se mantiene en las calles, sino que ha crecido sobre manera en los últimos años, y de acuerdo a señalamientos de la fracción del Partido Acción Nacional en Guadalajara, emitida en febrero de 2015, la cantidad de ambulantes en las calles tan solo del centro de la ciudad, podrían llegar a los 2,500.

En su artículo 98, el Reglamento para el Funcionamiento de Giros Comerciales y de Prestación de Servicios en el Municipio de Guadalajara, que regula el comercio en espacios abiertos, señala que el Centro Histórico de la ciudad es una “zona prohibida” para ejercer el ambulantaje y cataloga como “zona restringida”, las comprendidas en los perímetros de Obregón incluyendo las calles transversales de Dionisio Rodríguez a Gigantes, entre otras.

Sin embargo, en un ejercicio realizado por MILENIO JALISCO, por calles del Centro Histórico y zonas estipuladas en la ley como restringidas, se pudo documentar la presencia de ambulantes que ofertan en la vía pública mercancía de todo tipo, desde ropa, artículos de segunda y juguetes, a consumibles como botanas, comida y productos de belleza.

A través de un estudio realizado en 2011, para medir el impacto económico y social del comercio ambulante, la Cámara de Comercio determinó que el gobierno municipal “fomenta la informalidad permitiendo el comercio en la vía pública sin requerir expresamente al comerciante evidencia del cumplimiento de las normas aplicables a la actividad empresarial”.

Y argumentan ese “fomento a la informalidad” por lo que señalan es una “débil aplicación de los reglamentos, permitiendo lo expresamente prohibido como comercio en espacios abiertos dentro del Centro Histórico, de puestos ambulantes cerca de iglesias , panteones y escuelas, grandes cantidades de comerciantes operando sin permiso”.

La propia Cámara estimó en dicho estudio, que en 2011 – cuando cabe señalar, se registraba menos presencia de ambulantaje que en la actualidad – en la ZMG, los sobornos por operación diaria en los tianguis generaron un monto anual de 823 millones de pesos, en tanto que la apertura de tianguis y comercios fijos y semi fijos, habrían significado un ingreso irregular de 115 millones de pesos que se repartieron entre líderes de comerciantes, inspectores, sindicatos y centrales obreras entre otros.

De acuerdo a la gente que ejerce el ambulantaje, este monstruo de las calles se alimenta de la falta de oferta laboral, algo que obliga a desempleados con o sin estudios, con o sin experiencia laboral, a buscar alternativas de ingresos, mismas, que en muchas ocasiones se encuentran fuera de la ley, lo cual ocurre no solo en el comercio informal, sino en la operación de “taxis pirata”  y otros negocios no regulados.

“Uno no piensa en hacer daño a la gente, solo piensa en llevar de comer a su familia, yo quisiera tener un trabajo con horario y en una oficina, pero no se puede, por eso estoy aquí”, mencionó Rubén, que vende relojes, lentes y perfumes en la vía pública del Centro de la ciudad.

Por otro lado, existen aquellos que han hecho del comercio informal su propia empresa, así ocurre por ejemplo con los vendedores de fruta o dulces que deambulan por las calles en puestos móviles, “éste no es mío, a mí me pagan por despachar”, comentó uno de los despachadores de un negocio de frutas, y agregó que su “patrón”, tiene varios de estos “carritos” y que les paga por atenderlos.

El comercio ambulante se ha apoderado de las calles de la ciudad y sigue creciendo sin control.

Lo que dice la ley

Reglamento para el funcionamiento de giros comerciales, industriales y de prestación de servicios

Artículo 109. 1. Queda prohibido el comercio en espacios abiertos dentro de la periferia de mercados municipales, edificios públicos, estaciones de ferrocarriles, centrales de autobuses, hospitales, clínicas y otros similares a una distancia de menos 100 metros de los de tipo ambulante y semi-fijo y de 200 metros los fijos

Artículo 110. 1. Queda prohibido el comercio en espacios abiertos de cualquier tipo en la periferia de escuelas, templos, parroquias, fincas para cultos y panteones, a una distancia de menos de 50 metros los ambulantes y semi-fijos y 100 metros los fijos

 

Cómo opera el ayuntamiento

El gobierno municipal otorga permisos que consisten “en la autorización para ejercer con carácter provisional o temporal, el comercio ambulante”, mismo que es expedido por el Departamento de Comercio en Espacios Abiertos clasificándose en:

Habitual: el que se puede ejercer cualquier día del año en las zonas permitidas del municipio, exceptuando los días que coincidan con la instalación de tianguis.

De temporada: para los tipos de puestos de ambulante y semi-fijo, otorgándose una vez al año y que no excede de 45 días, en zonas permitidas dentro del municipio.

De evento: para los tipos de puestos de ambulante y semi-fijo, otorgándose una vez al año y que no excede de 5 días, en zonas permitidas dentro del municipio.

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